Crítica: Y luego fueron tres

  • Autor: Pedro Espinosa
  • Fecha: 13/09/2013

Tres jóvenes cocineros unen sus fuerzas para abrir unas de las direcciones más atractivas que hemos visto últimamente en el centro de la ciudad.

Restaurante TriCiclo Madrid

+ info

Al cabo del año, no crean que son muchas las veces en las que uno sale más que contento tras visitar un nuevo restaurante. Y, se lo aseguro, del TriCiclo salí con una sonrisa de oreja a oreja. Aquí hay una cocina de calado, donde se trabajan los fondos y los guisos. Una cocina con frescura, sabor y desparpajo. Luego se van atando cabos y resulta que los tres jóvenes socios detrás de esta aventura, Javier Goya, Javier Mayor y David Alfonso han cocinado en sitios como el Senzone de la época de Paco Morales, Casa Marcial o DiverXO .Además de ocuparse de la cocina, también salen de ella para cantar las elaboraciones del día, tomar la comanda o servir los platos. ¿La sala? Sin fruslerías, cómoda y agradable aunque algo ruidosa, con un espacio de barra a la entrada en la que improvisar una comida rápida.

La carta se estructura en tres capítulos: el primero pone el acento en el producto con pocas interferencias, el segundo en elaboraciones más trabajadas que miran al recetario tradicional y el último da un paseo por las cocinas de otros países. Son pocos los platos que pasan de 15 euros y sólo uno pasa de los 20. Si a ello unimos el que la mayoría se pueden tomar en mitades o tercios, organizarse un festín que no duela al bolsillo es tarea fácil.

La ensalada de taboulé, con yogur, salmón marinado y huevas de trucha, usa con acierto hierbas aromáticas. Los canelones, con salsa de setas sobre la que se ralla trufa de verano, tienen una farsa memorable de pollo rustido y algo de menudillos. Las sabrosas mollejas de ternera, salteadas con unas verduritas y jugo de carne, se motean con té lapsang souchong que aporta un interesante matiz ahumado. En lo dulce, arroz con leche o fresas en infusión de albahaca. Por si quedara alguna duda: me gusta .

Y además

Pequeños detalles que suman

Que la cocina es el principal argumento para subirse a este Triciclo no creo que admita mucha discusión. Pero además de ese aspecto, el más importante para quien esto escribe, en Triciclo se aprecia un cuidado en pequeñas cosas que enriquecen la experiencia gastronómica. Un cuidado que aquí se demuestra que no tiene por qué estar reservado a los restaurantes de lujo, que depende más de la voluntad de hacerlo que de otra cosa. ¿Una muestra? El ejemplar trinchado del pollo, seguido con atención desde mesas vecinas.

Ir al restaurante >

Por la situación actual, algunos eventos, salas y establecimientos pueden estar cancelados, cerrados o con restricciones de acceso y horario.