Crítica: La salud que se comparte

  • Autor: Laura S. Lara
  • Fecha: 22/09/2017

La vieja Molly Malone’s nunca se vio tan saludable; su esquina la ocupa ahora este restaurante creativo, consciente y energético.

Restaurante Superchulo Madrid

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Recetas ‘naturales y positivas’ para nutrir cuer­po, mente y alma. Esta es la filosofía del nuevo place to be gastronómico de Malasaña, un restau­rante que nos propone tomar conciencia de lo que comemos, de lo que nos ofrece la tierra, sin dejar a un lado el placer de comer y sin recurrir a excentri­cidades. En el local que durante décadas ocupó el mítico irlandés Molly Malone’s, Superchulo se ins­tala tras sanear y redecorar a su gusto. El bosque, las cabañas de madera o el mercado son algunas de las claves de este nuevo templo healthy en ma­teria de espacios, en cuyas paredes cuelgan cua­dros familiares, murales de artistas y cada rincón tiene una historia que contar. El mimo al detalle se traslada a los platos, donde Rebeca y Catalin refle­jan su propia experiencia vital desde que compar­ten estilo de vida saludable. En Superchulo todo inspira amor y compromiso con una nueva era de pensamiento y consciencia alimenticia y energéti­ca, a favor de la salud de uno mismo y del entorno. Desde el desayuno hasta la cena, es el lugar ideal para comer sano y cenar ligero sin pasar hambre, a partir de materias primas orgánicas, ecológicas y responsables. Abajo, en La Caverna, muy pronto podremos probar cócteles a partir de sus propios destilados naturales.

Y además

Lively Food para principiantes

No hay químicos ni alimentos procesados. Tampoco freidoras ni microondas, para conservar el valor nutricional y el sabor real de cada alimento.

Raw food, comida ‘arcoiris’ (colorista y alegre), pasta fresca, masas de pizza en horno de piedra, queso fermentado, cocina al vapor...

No se comen animales porque no hace falta. Su fantástica brocheta de pollo parece y sabe como tal, pero no lleva carne.

 

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