Crítica: Vuelve el mejor Ang Lee con una fábula iniciática, sobre el paso de la infancia a la edad adulta, decorada con un ingenio visual apabullante

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
La vida de Pi

Lo mejor:
Una inventiva visual desbordante

Lo peor:
Algún bache rítmico sin demasiada importancia

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
3.8
77 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Aventuras
  • Fecha de estreno: 30/11/2012
  • Director: Ang Lee
  • Actores: Suraj Sharma (Pi Patel), Gérard Depardieu (Frenchman), Irrfan Kahn (anciano Pi), Rafe Spall (el escritor), Tabu (madre de Pi), Adil Hussain (padre de Pi)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2012
  • Calificación: No recomendada a menores de 7 años y especialmente recomendada para la infancia

+ info

Emparentada lejanamente, pero no tanto, con Big Fish de Tim Burton y The Fall de Tarsem Singh, lo nuevo de Ang Lee arranca desde una deconstrucción de los recuerdos matizados por la imaginación desbordada y por la necesidad patológica de creer en lo asombroso, en lo misterioso, en lo divino. La vida de Pi tiene múltiples lecturas; puede leerse como una reivindicación pura y simple de la fascinación de las fábulas oralmente transmitidas, puede interpretarse como una parábola espiritual acerca de la necesidad de ver un plan divino y providencial en cada cosa como coartada para agarrarse a la realidad con un mínimo de esperanza, y puede leerse como un punto de intersección entre lo objetivo y lo subjetivo, acerca del incalculable valor balsámico y curativo de las fábulas para maquillar recuerdos y vivencias traumáticas.

En cualquiera de esos niveles de interpretación la cinta deslumbra, porque Lee fabrica imágenes con un poder de sugestión grandioso, bellas pero no huecas, poéticas pero no pedantes. La vida de Pi es una caja de sorpresas, una pedazo de cine asombroso que quiere y sabe llegar al corazón, pero también exige que lo pienses, que lo interpretes. Lo nuevo de Lee es de esas películas que te reconcilian con el cine como fábrica de sueños, buceando en los tortuosos recuerdos de un conmovedor viaje iniciático, de un período de formación exprés a bordo de un bote a la deriva, en el que un adolescente se descubre a sí mismo y aprende a dominar su naturaleza salvaje, su lado oscuro, la bestia que lleva dentro, reconciliándose con su pasado y con su presente.

Se decía que la novela en que se basaba la película era un libro inadaptable; Lee demuestra que tal cosa no existe. Quintaesencia de artesano de vieja escuela que cuaja como artista más por oficio que por ingenio, el director taiwanés sigue en su línea: trabaja sobre material ajeno, hace cine de encargo pero tiene el talento de los elegidos para hacerlo enteramente suyo, genuino e irrepetible. La vida de Pi es solo la enésima muestra de su excepcional versatilidad como narrador, como contador de historias; en un alarde de inventiva visual, dando una lección magistral de cómo usar y por qué el 3D sin que sea un estéril sacacuartos, Lee firma aquí uno de sus trabajos más brillantes, y probablemente uno de los más perdurables.

La vida de Pi tiene la facultad de incendiar la imaginación, de narrar una abrumadora tragedia de supervivencia como si fuera un viaje de autoafirmación y autodescubrimiento, que no es sino la fábula de un niño cruzando la frontera que separa la infancia de la edad adulta. Hablamos pues de una de esas películas que combinan equilibradamente (y no son muchas) la excelencia de un espectáculo visual incomparable con la intensidad emocional de esas historias grandes que te arrastran desde la lágrima a la risa y viceversa con una honestidad desarmante. La carrera de los Oscar 2013 arranca aquí, con La vida de Pi, y no podría arrancar de mejor manera

Ir a la película >

Por la situación actual, algunos eventos, salas y establecimientos pueden estar cancelados, cerrados o con restricciones de acceso y horario.