Crítica: Lo épico y lo íntimo

  • Autor: Ignacio Pablo Rico
  • Fecha:
Hasta siempre, hijo mío

Lo mejor:
La bella melancolía con que Wang Xiaoshuai captura el flujo del tiempo

Lo peor:
Cuando intenta ser un gran relato de tintes históricos y políticos, resulta menos convincente

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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 27/09/2019
  • Director: Xiaoshuai Wang
  • Actores: Liya Ai (Haiyan Li), Jiang Du (Hao Shen), Zhao-Yan Guo-Zhang (Xinjian Zhang), Jingjing Li (Meiyu Gao), Xi Qi (Moli Shen), Jingchun Wang (Yaojun Liu), Roy Wang (Xing Liu)
  • Nacionalidad y año de producción: China, 2019
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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Entre los muchos méritos de esta película de Wang Xiaoshuai, uno de los nombres esenciales de la cinematografía china durante los 2000, está que sus tres horas fluyan con una liviandad extraordinaria. Como De Sica, Kurosawa o su paisano Jia Zhang Ke, el director de La bicicleta de Pekín (2001) y Sueños de Shanghai (2005) fusiona nuevamente el drama íntimo, de sugestivos tintes existenciales, con una ambiciosa radiografía de la época. Formalmente robusta, Hasta siempre, hijo mío es la crónica de un tiempo congelado -el de unos padres atrapados en el recuerdo de su hijo- y, en contraste, de una China en permanente mutación, desde los años 80 hasta nuestros días. Este conmovedor relato, narrado a través de una eficaz intercalación de flashbacks, reflexiona sobre la pérdida, el miedo al dolor, el simulacro sentimental y la paradójica fortaleza frágil de los afectos. En cada viaje de ida y vuelta al pasado, la cámara es capaz de invocar los ritmos de la cotidianeidad perdida, los instantes felices -como suspendidos en el interior de una burbuja- y los vericuetos ocultos -a menudo, políticos- de la tragedia. Pese a todo, Hasta siempre, hijo mío se queda a las puertas de ser grande: como epopeya sociopolítica resulta excesivamente explicativa y esquemática y, por tanto, su muy extenso metraje no parece justificado.

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