Crítica: Hay vida después de Shrek, pero poca. Chris Miller resucita al felino espadachín con un aceptable spin of carne de olvido inmediato

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
El gato con botas

Lo mejor:
El nivel técnico global del producto

Lo peor:
No contiene un solo minuto digno de ser recordado

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  • Género: Animación
  • Fecha de estreno: 25/11/2011
  • Director: Chris Miller
  • Actores: Antonio Banderas (Gato con botas), Guillermo del Toro (Hombre del bigote / Comandate ), Conrad Vernon (Raoul / Soldier), Salma Hayek (Kitty Softpaws), Zach Galifianakis (Humpty Dumpty ), Billy Bob Thornton (Jack), Amy Sedaris (Jill), Constance Marie (Imelda )
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2011
  • Calificación: Todos los públicos y especialmente recomendada para la infancia

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El gato en cuestión dio todo lo que tenía y exprimió sus mejores gags en la segunda parte de Shrek, pero DreamWorks insiste aquí en dar cuerda al felino en clave spin off pero a su bola. El espíritu Shrek sigue intacto, pero Nunca Jamás es historia. Como en las aventuras del ogro verde el quid de la cuestión es el desmadre cuentístico, la profanación de los arquetipos, la parodia del erase una vez y la chanza a costa del colorín, colorado. Sí, El gato con botas es, en verdad, una autoparodia, una caricatura de un personaje que ya en origen perdió el hilo del cuento y del contexto en el que vino al mundo.

El resultado es visualmente apabullante; la plástica del conjunto es, sencillamente, arrolladora, y el propósito esencial, a fin de cuentas, se ejecuta con éxito. "El gato con botas" está a años luz del ingenio del segundo Shrek, pero muy por encima, a la vez, del injustificable desastre de la tercera entrega.

Es decir, es como casi todo el cine de animación DreamWorks, agradable pero olvidable. Chris Miller exprime todo el limitado potencial del simpático personaje. Banderas tiene buena parte de culpa de que la caracterización, a grandes riesgos, funcione. Pero el entorno, los personajes de relleno no dan la talla. Ni el huevo forajido ni la inevitable heroína gatuna aportan minutos de calidad ni gags por encima de la media. "El gato con botas" no aburre, pero tampoco encandila; el atrezo es tan colorido y pintoresco como cabría esperar, y es cine que se crece, como Shrek, en el detalle, en la anécdota y en el cameo.

El hilo conductor del aparente sindios fabulístico es más convencional de lo esperable y deseable y la comedia es, en el mejor de los casos, de mecánicamente tibia. Queda para el disfrute la entidad de los alucinantes entornos digitales, aunque no es menos cierto que el cacareado despliegue 3D es perfectamente prescindible.

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