Terroríficos monstruos de cine

Miedos primitivos

A caballo entre lo que parece ser un exploit de Alien y su universo (que pronto nos ofrecerá la esperada Alien: Covenant) y la ciencia ficción existencialista practicada en el pasado por realizadores como Danny Boyle, Steven Soderbergh o Christopher Nolan, el realizador sueco Daniel Espinosa (autor de la muy recomendable aunque olvidada El invitado) vuelve a las pantallas después de El niño 44 con Life. Se trata de una mezcla entre sci fi y terror con base de serie B reforzada por un reparto de primera, con Jake Gyllenhaal, Ryan Reynolds (que últimamente hace todo lo que le ofrecen) y Rebecca Ferguson como cabezas del cartel. En ella, seis miembros de la tripulación de la Estación Espacial Internacional habrán de enfrentarse a lo que parece ser el primer ejemplo de forma de vida en Marte, y no parece tener muy buenas intenciones.

 

Aprovechando el estreno de  Life, hacemos un repaso a algunos de los monstruos que nos han perseguido a lo largo de la historia del cine.

King Kong (Merian C. Cooper, Ernest B. Shoedsack, 1933)

Terroríficos monstruos de cine

 

Recreación del mito de La bella y la bestia en formato de primer gran espectáculo de la historia del cine y también un retrato sobre la estupidez de la megalomanía humana, el King Kong primigenio del séptimo arte sigue sin tener rival en cualquiera de sus adaptaciones posteriores en virtuosismo y genio, ni en la descafeinada versión de finales de los setenta, el bodrio egocéntrico de Peter Jackson de principios de siglo o la divertida y espectacular pero aún así inferior Kong: La isla calavera. Un clásico imperecedero.

La mujer y el monstruo (Jack Arnold, 1954)

Terroríficos monstruos de cine

 

Conviene separar el grano de la paja en cuanto a producciones de serie B de los cincuenta se refiere, y es que a pesar de coincidir con esos parámetros en un limitado presupuesto, ajustada duración (72 minutos que pasan como un suspiro) y reparto de segunda fila, el realizador Jack Arnold, en la que es su película más reconocible junto a El increíble hombre menguante, da una exhibición de atmósfera y concisión narrativa, además de servir un buen puñado de imágenes para el recuerdo, como casi todas las que incluyen a ese perturbador y enamoradizo monstruo marino. Al año siguiente, Arnold repitió con una secuela rodada en 3D: El regreso del monstruo.

Godzilla: Japón bajo el terror del monstruo (Ishiro Honda, 1954)

Terroríficos monstruos de cine

 

Los traumas nucleares de la sociedad japonesa se fundieron con la cultura popular en la figura de Gojira, un lagarto mutante convertido en un gigantesco monstruo a causa de unas radiaciones atómicas a partir del cual Ishiro Honda creó un verdadero ejército de monstruos radiactivos. Ha tenido varias adaptaciones en el mainstream occidental, y si nos olvidamos de la tontería de Roland Emmerich de 1998, la que Gareth Edwards realizó hace pocos años resultó ser uno de los blockbusters más estimulantes de los últimos tiempos, especialmente en la concepción de sus imágenes en su tercio final.

Tiburón (Steven Spielberg, 1975)

Terroríficos monstruos de cine

 

Todo converge a la perfección en la que es una de las obras maestras indiscutibles de su autor: la inteligente dosificación de los golpes de efecto del guion; la generosa inventiva de la puesta en escena de Spielberg; el carisma a prueba de bombas de su trío protagonista (Roy Schreider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss) y su fordiano sentido de la camaradería y, por supuesto, la inolvidable partitura de John Williams, que todos hemos tarareado alguna vez dándonos el primer baño del verano en la playa. Una película prácticamente perfecta que además sirvió para cambiar las reglas del juego del cine comercial y dio paso a todo tipo de explotaciones a su costa, destacando como la mejor la Piraña (1978) de Joe Dante.

Alien: El octavo pasajero (Ridley Scott, 1979)

Terroríficos monstruos de cine

 

En su segunda película como director Ridley Scott mejora la propuesta de Terror en el espacio (1965) con estética avanzada a su tiempo y alma de western de Howard Hawks para alcanzar la cima del terror contemporáneo y de paso deslizar un corrosivo mensaje contra el corporativismo capitalista. Todo el reparto está memorable, pero destaquemos a Sigourney Weaver, por inmortalizar su personaje de la Teniente Ripley luego confirmado en la también espléndida Aliens: El regreso (1986); Ian Holm, por su excelente papel de androide maquiavélico y, cómo no, el breve John Hurt, por ser principal protagonista de una de las secuencias de terror más antológicas de la historia del cine. 

La cosa (John Carpenter, 1982)

Terroríficos monstruos de cine

 

Magistral remake de El enigma de otro mundo en el que John Carpenter despliega todo su repertorio de clasicismo y pericia narrativa, tomando prestados los códigos del western y orquestando una suerte de whodunit de tensión progresiva aderezado con magníficos instantes de terror y brillantes FX artesanales, culminado con el tenebroso score de Ennio Morricone. Incomprensiblemente vapuleada en su día, estamos ante la cima de la filmografía de Carpenter y una de las mejores películas de la historia del género.

Gremlins (Joe Dante, 1984)

Terroríficos monstruos de cine

 

Película icónica de lo que fue el mainstream de los ochenta con sello Amblin (aunque con el puntito de mala leche otorgado por el cine de Joe Dante, que ya había probado con monstruos en Piraña y Aullidos), Gremlins posee esa mezcla de comedia, terror y cine de aventuras juvenil tan característico del sello de Spielberg, una deliciosa monster movie con momentos tan terroríficos como divertidos y cuyo subtexto no deja en muy buen lugar a la sociedad suburbial norteamericana.  

Depredador (John McTiernan, 1987)

Terroríficos monstruos de cine

 

A partir de una base bélica que recuerda a Rambo o las películas de la Canon (sólo que con el gusto por el encuadre y el formato panorámico elevado a lo sublime), John McTiernan elabora un violento e irónico survival de extraterrestres brillantemente rodado con Arnie enfrentado a un ser prácticamente indestructible en unos escenarios selváticos excelentemente aprovechados. Conoció secuelas tirando a serie B (Depredador 2 y Predators) y dos crossovers (el primero, bastante divertido a cargo de Paul W.S Anderson) con la saga Alien.

Temblores (Ron Underwood, 1990)

Terroríficos monstruos de cine

 

Ron Underwood recuperó el espíritu de la serie B de los cincuenta mezclándolo con los parámetros del western en esta divertida monster movie de bicharracos subterráneos, con Kevin Bacon y Fred Ward pasándoselo en grande como rednecks enfrentados a las bestias. Una producción tan simpática como modesta que llego a tener hasta cuatro secuelas directas a video y una serie de televisión.

Jeepers Creepers (Victor Salva, 2001)

Terroríficos monstruos de cine

 

El creeper de Victor Salva es sin duda uno de los monstruos más perturbadores y peligrosos que ha dado el cine de terror en las últimas décadas, eje central de un film de horror en formato de road movie que comienza con reminiscencias a El diablo sobre ruedas. Su final se encuentra entre uno de los más crueles del cine de terror moderno. Conoció una secuela con algo más de humor desengrasante, y este año llega Jeepers Creepers 3: Cathedral

The Host (Bong Joon-Ho, 2006)

Terroríficos monstruos de cine

 

Demostración absoluta del insólito talento de Bong Joon-Ho en plena burbuja del mainstream surcoreano (esa de la que ya solo quedan cenizas como la mediocre Train to Busan), una inclasificable monster movie llena de humor excéntrico y magistralmente rodada, a pesar de sus irregularidades narrativas y de un tono algo desconcertante. Es, en el fondo, un juego metacinematográfico sobre el género que Joon-Ho intenta resolver con la mayor originalidad posible, como ya hiciera con el psycho thriller en Memories of Murder.

Un monstruo viene a verme (J. A. Bayona, 2016)

Terroríficos monstruos de cine

 

Incansable recital lacrimógeno a cargo de J. A. Bayona con un metafórico monstruo entrando en la vida de un crío a las puertas de una adolescencia adulterada por factores exógenos como la enfermedad de su madre o el pérfido carácter de su abuela. No es, ni mucho menos un bodrio, pero le sobran golpes bajos a la glándula lacrimal y un estilo demasiado deudor (y esto no lo hace quien quiere, sino quien puede) del sello Spielberg. De todas formas, cosas peores se han llevado mayores aplausos en este país.

Autor: Carlos Morcillo Mira Fecha de actualización: 04/04/2017

Por la situación actual, algunos eventos, salas y establecimientos pueden estar cancelados, cerrados o con restricciones de acceso y horario.