Redescubrir el pasado

El Museo Arquelógico Nacional reabre sus puertas tras seis años de remodelación con una imagen muy renovada, buscando seducir a todos los públicos

Éramos ya por entonces un mero actor secundario en la escena política internacional, mientras británicos, alemanes, franceses e incluso italianos llenaban en el siglo XIX sus museos de tesoros arqueológicos de valor incalculable. Fue a costa de expoliar el patrimonio histórico de terceros: el Altar de Pérgamo, la Puerta de Ishtar, los frisos del Partenón... La mayoría de museos arqueológicos europeos brindan impagables coartadas para sumergirse en el pasado y en el esplendor de remotas civilizaciones, pero también son reliquia, de legitimidad dudosa, de un modelo un tanto depredador de “adquirir” antigüedades ajenas.

No hay altares de Pérgamo en el Museo Arqueológico Nacional, pero sí una de las colecciones de cultura material autóctona más importantes del mundo. Al fin y al cabo la Península fue un incomparable crisol de civilizaciones y culturas. Un trofeo muy codiciado por colonizadores fenicios y griegos, por conquistadores púnicos y romanos, y además suelo sobre el que florecieron culturas indígenas extraordinariamente dinámicas, como tartesios, íberos y celtíberos.

Reapertura esperada

El resultado del diálogo entre todas esas culturas es un patrimonio arqueológico absolutamente excepcional del que el Museo Arqueológico siempre dio incomparable testimonio. Ahora más que nunca, sin embargo, porque nuestro rico patrimonio arqueológico vuelve a ser el gran protagonista del panorama cultural madrileño gracias a la puesta de largo, después de seis interminables años de espera, de un Arqueológico completamente renovado. Mil y una incidencias han demorado la reapertura de este nuevo templo del turismo histórico. Pero la espera ha merecido la pena.

Sesenta y cinco millones de euros de inversión y una remodelación integral arquitectónica y museística aspiran a convertir el Arqueológico Nacional no solo en nueva parada obligada en la milla de oro de los museos madrileños, sino en un referente europeo y en un aliciente turístico de primera magnitud para la capital. Tres mil nuevos metros cuadrados de superficie, distribuidos en cuatro plantas y en cuarenta salas, en la que el espeso discurso expositivo del viejo Arqueológico ya no tiene cabida. Solo hay dos elementos que resisten a la espectacular reforma: la soberbia fachada neoclásica de Francisco Jareño y, por suspuesto, las colecciones, cuya nueva disposición, y gracias al apoyo de ilustraciones, dioramas, escenografías y audiovisuales (hasta un total de cincuenta y cinco), mucho mejor contextualizada, destierra esa imagen de museo académico de vieja escuela.

El nuevo Arqueológico incorpora todos los avances que se esperan de un museo del siglo XXI, respondiendo al reto de la modernización con un discurso accesible para todo tipo de públicos y poniendo en valor, como nunca antes, nuestro pasado con una propuesta expositiva de gran calado visual. Organizado en tres áreas temáticas, el museo recibe a los visitantes en las tres primeras salas (Arqueología y patrimonio) con una presentación multimedia de los principales yacimientos arqueológicos españoles. En la segunda área temática (España, lugar de encuentros), el grueso de la exposición, el visitante recorrerá en veintiséis salas la historia de la Península Ibérica, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna (con la colección medieval especialmente reforzada), para posteriormente cerrar la visita en la última área temática (De Gabinete a Museo), dedicada a la historia de la institución.

Una reforma que sigue los pasos de otros museos arqueológicos recientemente reinventados (como el de la Acrópolis de Atenas o el Neues Museum de Berlín) y que incluye una sala de exposiciones temporales de más de seiscientos metros cuadrados que será “inaugurada” antes del verano (en fecha aún por determinar) con una muestra en la que podrán contemplarse por primera vez los restos, arrebatados a la empresa cazatesoros Odyssey tras un largo litigio, del naufragio de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundida por los ingleses en el golfo de Cádiz en 1804. No hay mejor manera de celebrar la reinauguración del museo que invitando a los madrileños a visitarlo gratuitamente del 1 Al 20 de abril. Veinte días de puertas abiertas para celebrar el esperado retorno de uno de nuestros museos más emblemáticos.

Arqueología de museo

El largo paréntesis del Museo Arqueológico Nacional ha servido para que otro decano en la difusión de la cultura material de nuestro pasado haya dado un paso al frente. Después de excelentes exposiciones sobre la escultura íbera o la figura de Aníbal, el Museo Arqueológico Regional alberga actualmente la muestra La cuna de la Humanidad, que rastrea los orígenes africanos de la especie. Por otro lado, quizá la fama de su espectacular oferta pictórica haya hecho olvidar a algunos que el Museo del Prado posee una excelente colección de escultura clásica con, entre otras perlas, soberbios retratos de Augusto, Adriano o Antonino Pío. En el ámbito de las exposiciones temporales aún es posible visitar una magnífica muestra sobre la Villa de los Papiros, una de las joyas de Hérculano, que cobra vida en las salas de la Casa del Lector (en el Matadero) o Terracotta Army: Guerreros de Xi’an, en el Teatro Fernán Gómez. Por otro lado, a partir del próximo 25 de julio CaixaForum acogerá la muestra Mediterráneo: Del mito a la razón, una cita arqueológica ineludible.

Yacimientos a tiro de piedra

Es posible rastrear en la región la huella de nuestros antepasados también al aire libre. Complutum, en Alcalá, es visitable de martes a domingo, con la casa de los Grifos y la de Hyppolitus como platos fuertes. Y si un paseo familiar por las calzadas romanas de Cercedilla y Galapagar sabe a poco, Carranque (en la provincia de Toledo, pero a apenas media hora de coche de la capital) alberga una magnífica villa romana bajoimperial con espectaculares mosaicos.

El director del Museo Arqueológico, Andrés Carretero, desglosa las claves del nuevo montaje.

Galería

Autor: Roberto Piorno Fecha de publicación: 27/03/2014