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Racismo y Ku Klux Klan en el cine

Cuando el odio viste de blanco y con capucha

Desde que D.W. Griffith les inmortalizara (y glorificara) en El nacimiento de una nación, el Ku Klux Klan ha hecho numerosas apariciones en el séptimo arte, convertida en siniestra organización que promulgaba, mediante la violencia física e ideológica (con las cruces ardiendo como terrorífica seña de identidad), el odio racial. Spike Lee, cuya filmografía demuestra su compromiso con la lucha por los derechos civiles de la población afroamericana, se adentra con sentido del humor en este infame grupo de supremacistas blancos. John David Washington y Adam Driver protagonizan Infiltrado en el KKKlan, film basado en hechos reales donde interpretan a un policía negro y otro judío que, en los años 70, consiguieron infiltrarse en las filas del Klan y desenmascarar a sus miembros.

 

Con motivo de este estreno, repasamos en la galería sobre estas líneas otras apariciones del KKK en la gran pantalla.

Tiempo de matar (1996), de Joel Schumacher

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

Entre las nefastas Batman Forever y Batman y Robin, que le otorgaron una inmerecida etiqueta de director calamitoso, Joel Schumacher firmó un sólido, trepidante y apasionante thriller judicial basado en la primera novela de John Grisham. El film sentaba en el banquillo de los acusados a un soberbio Samuel L. Jackson, culpable de asesinar a dos racistas blancos que habían violado brutalmente a su hija de diez años. El caso no tardaría en demostrar que, en los 90, todavía existía una polarización en la sociedad en torno a la cuestión racial, así como un racismo latente en el sistema, acostumbrado a repartir una clase u otra de justicia en función del color de la piel. Matthew McConaughey lucía músculo interpretativo junto a una solvente Sandra Bullock como los dos abogados de la defensa que verían incluso peligrar su vida cuando las cruces del Ku Klux Klan empezaban a arder en este pequeño pueblo de Mississipi.

Arde Mississippi (1988), de Alan Parker

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

El estado sureño de Mississippi alberga un terrible y largo historial de brutales incidentes racistas. Uno de los más recordados, en gran parte gracias a esta película de Alan Parker, es el de la desaparición de tres activistas por los derechos civiles (uno negro y dos blancos) que, más tarde, se descubriría que habían sido asesinados por el Ku Klux Klan. Dos agentes del FBI ( Willem Dafoe y Gene Hackman), reflejo de las dos caras de la América contemporánea (el progresista, del norte, y el que se ha criado en la tradición sureña del odio racial), serán los encargados de resolver el caso, tarea nada sencilla en una pequeña población donde el silencio impera, ya sea por simpatía o miedo a los dictados del Klan, que entorpecerá la investigación a través de la violencia y la intimidación.

Mudbound (2017), de Dee Rees

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

Posiblemente la mejor película apadrinada por Netflix hasta la fecha, Mudbound cuenta el regreso a una pequeña población de Mississippi de dos veteranos de la Segunda Guerra Mundial (uno blanco y otro negro) y cómo a su regreso son recibidos de manera muy diferente. Uno, convertido en héroe, y otro relegado a una vida de opresión y servidumbre por el jefe de la plantación en la que trabaja su familia, un miembro del Ku Klux Klan. El racismo del Klan se personifica en este hombre, que impondrá sus creencias a base de crueldad y violencia. Dee Rees dirige este poderoso drama nominado a cuatro Oscars que deja un poso de esperanza en que las nuevas generaciones no repitan los errores de sus predecesoras.

Cámara sellada (1996), de James Foley

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

Gene Hackman, que ocho años antes había interpretado a un agente del FBI enfrentado con el Ku Klux Klan en Arde Mississippi, se convertía aquí en un ferviente seguidor de esta organización, a tan sólo 28 días de ser ejecutado por la justicia tras ser acusado de un atentado que acabó con la vida de dos niños judíos. En busca de respuestas al crimen que estigmatizó a su familia y provocó el suicidio de su padre, el nieto del condenado a muerte, ahora abogado, viajará hasta Mississippi para reencontrarse con su abuelo, un convencido supremacista blanco. James Foley dirige este emocionante y trepidante thriller judicial sobre la redención y el perdón, basado en la novela de John Grisham, donde la reconstrucción de un turbio pasado en busca de incoherencias en el caso sirve para recordar la fuerte carga ideológica del Ku Klux Klan en su fomento del odio racial tanto en los 60 como treinta años después.

El nacimiento de una nación (1915), de D.W. Griffith

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

Cuando el cine todavía estaba en pañales, D.W. Griffith firmó una de las primeras obras maestras del séptimo arte, dando coherencia a lo que hasta entonces era una sucesión de imágenes inconexas, y sentando las bases de lo que sería el lenguaje cinematográfico. La cinta hace un recorrido por los acontecimientos históricos que dieron lugar al nacimiento de EE.UU., a la vez que analiza las diferencias todavía notables en los dos bandos de su Guerra Civil. Seleccionada por su valor cultural, histórico y estético, la película es también un monumento al racismo (los actores de raza negra son, en realidad, blancos con la cara pintada) que glorifica a la raza aria y al Ku Klux Klan. Quizá como respuesta a aquella, Nate Parker dirigiría un siglo después su propia El nacimiento de una nación, basada en la historia real de un esclavo que, convertido en cómplice de las atrocidades de sus amos, decidió liderar una rebelión contra la opresión racial.

En un lugar del corazón (1984), de Robert Benton

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

Sally Field ganaba su segundo Oscar a Mejor actriz por este intenso drama ambientado en los años de la Gran Depresión donde interpretaba a una mujer que acaba de enviudar y que, al borde de la bancarrota, está a punto de perder su granja. El fantástico film de Robert Benton mostraba una sociedad dominada por el racismo y la segregación racial, donde los negros vivían en un régimen de servidumbre y eran el objetivo preferido de los supremacistas blancos del Ku Klux Klan, que impartían con total impunidad su distorsionada visión de la justicia. Sin embargo, el film transmite un valioso mensaje de tolerancia, tanto en la relación de amistad que se establece entre el personaje de Field y el empleado afroamericano que la ayuda a sacar su granja adelante ( Danny Glover), como en el epílogo de la cinta, donde todos comparten una misa en paz y armonía.

Fantasmas del pasado (1996), de Rob Reiner

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

En 1963, Mississippi era una vez más el escenario de un episodio de odio racial cuando un militante del Ku Klux Klan, Byron De La Beckwith, asesinó a sangre fría al activista por los derechos civiles Medgar Evers. A pesar de que todos sabían que De La Beckwith había sido el que había apretado el gatillo, este supremacista blanco consiguió dos juicios nulos. Tuvieron que pasar 30 años hasta que la viuda de Evers consiguiera vencer las trabas administrativas y burocráticas y volviera a llevar al hombre que mató a su marido ante la justicia y, finalmente, conseguir que fuera condenado. Esta historia real sería llevada a la gran pantalla por Rob Reiner, que dirigía un drama judicial sobrio y académico con Whoopy Goldberg, Alec Baldwin y James Woods (que consiguió una nominación al Oscar por interpretar a un personaje odioso y racista) al frente del reparto.

El hombre del clan (1974), de Terence Young

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

Tras años firmando algunas de las películas sobre el agente 007 más recordadas, Terence Young cambiaba de registro para trasladarnos a una pequeña ciudad de Alabama, otro de los estados donde el racismo y la influencia del Ku Klux Klan era más notable. Allí, un sheriff (Lee Marvin) se enfrentaba a un estallido de odio racial cuando un hombre negro es acusado de violar a una mujer blanca. La noticia correría como la pólvora entre las filas del Klan, que no tardaría en tomarse la justicia por su mano y ejecutar a cualquiera con un color de piel distinto al suyo que les pareciera sospechoso. En su papel de debut, O.J. Simpson se convertiría en el primer afroamericano en ponerse una capucha del klan, aunque en este caso para asesinar a unos cuantos supremacistas blancos.

La legión negra (1937), de Archie Mayo y Michael Curtiz

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

La legión negra fue una organización de supremacistas blancos que se escindieron del Ku Klux Klan y que sembraron el terror en los años de la Gran Depresión. Poco abordada en la gran pantalla, fue la protagonista de este film en el que un Humphrey Bogart al alza interpretaba a un hombre que, tras ver cómo un extranjero le quitaba el trabajo en una fábrica, se une a este grupo racista, que hará la vida imposible al inmigrante hasta expulsarle de la ciudad. A medida que avanza el proceso de adoctrinamiento, el protagonista se convertirá en un racista recalcitrante, hasta que un hecho traumático le abra los ojos. Nominada al Oscar a Mejor guion, la crítica aplaudió su tratamiento de un fenómeno, el del fascismo y la xenofobia, que en 1937 ya estaba en pleno auge.

Sins of the father (2002), de Robert Dornhelm

Racismo y Ku Klux Klan en el cine

 

El caso de Bobby Frank Cherry, un supremacista blanco y miembro del Ku Klux Klan que, en 1963, participó en el atentado a una iglesia baptista en Alabama que acabó con la vida de cuatro niñas negras, dio el salto a la pequeña pantalla en este interesante telefilm protagonizado por Tom Sizemore Richard Jenkins y Ving Rhames. La cinta se centra en el dilema del hijo de Cherry cuando, 40 años más tarde del suceso, tenga que decidir si protege a su padre o deja que la justicia haga su trabajo. La cinta de Robert Dornhelm no dudaba en mostrar el racismo imperante durante la década de los 60, los años de mayor auge del Klan, y revestirlo con un sólido drama familiar. La masacre de Alabama fue también inmortalizada por Spike Lee en su documental Cuatro niñas.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 31/10/2018