Buscar
Imprimir

Malasaña nunca duerme

Encuadrado en el Barrio de Universidad, esta zona castiza se encuentra delimitada por las calles San Bernardo, Gran Vía, Fuencarral y Carranza. Cuna de La Movida madrileña, representa un símbolo de la cultura y del ámbito más inconformista.

Tiendas de ropa variopintas, cafés con aroma a Montmartre, garitos con un encanto especial y, sobre todo, arte en todas sus formas representan el alma de este lugar. Guía del Ocio te propone una selección de restaurantes, locales nocturnos, teatros y espacios artísticos para sacarle todo el jugo a esta mezcla de tradición y modernidad.

Para abrir boca, en Malasaña se pueden encontrar restaurantes para todos los gustos y bolsillos. La Dominga (abajo izquierda) en la calle Espíritu Santo ofrece una gran variedad de tapas de aire creativo que se fusionan con una amplia carta de platos italoargentinos. Un ambiente chill out, combinado con la cocina imaginativa a un precio asequible es lo que propone La Musa (abajo centro). En Home Burger, donde se pueden degustar distintos y originales tipos de hamburguesa, los amantes de esta carne se sentirán como en casa. Continuando el recorrido entre panes, aunque no se encuadra en la zona de Malasaña propiamente dicha, en sus alrededores,  Crumb (abajo derecha) es el sitio ideal para probar sándwiches de calidad que huyen del tópico de “comida rápida”. En el restaurante A dos velas no te quedarás de la guisa que anuncia su nombre, en un ambiente acogedor, la gastronomía natural y creativa es la reina de su particular fiesta gustativa.

Los productos de baja cocción servidos en formato pequeño, con el objetivo de conservar todas sus propiedades, es el particular punto de vista que se puede disfrutar en 80 grados (abajo derecha). Asimismo, los clientes más exóticos hallarán un trocito de la Rusia más cálida en Noches de Moscú, un resquicio de la denominada “cocina imperial” rusa que va más allá de la ensaladilla. Música, arte y gastronomía se fusionan en Strawberry Fields (abajo izquierda), decorado al más puro estilo neoyorkino, donde destaca el tapeo y las carnes a la brasa, todo ello bañado por recomendables gin tonics. El restaurante Albur (abajo centro) se renovó hace unos años para proporcionar a sus clientes la cocina española más nuestra, a través de productos artesanales seleccionados con mimo.

Si por algo es conocida esta zona madrileña es por su animada juerga nocturna. Uno de los artífices de ella es El Penta, uno de los locales insignia de La Movida que aún conserva parte de ese ambiente que le dio la fama. En la misma línea, Vía Láctea (abajo izquierda) ha sabido adaptarse a los tiempos, pero sin perder ese aire callejero de decoración trasgresora que reúne a personas de todos los gustos, dentro del pop-rock. Ambiente vintage y algún que otro famoso moderno se podrá encontrar en El Fabuloso (abajo derecha), un espacio de lo más cool amenizado por una banda sonora rockera y retro. Amor de madre Taberna Underground es exactamente lo que su propio nombre indica, un espacio en el que la cultura más urbana se fusiona con la tradición, ideal para merendar o tomarse la primera copa de la noche. Cazador Bar apuesta por una variedad de dulces acompañados por bandas sonoras "anti-dj" y una amplia propuesta cultural, como exposiciones o recitales de poesía.

La España cañí y la moderna se juntan en Olé Lola (abajo izquierda), una vuelta de tuerca a un concepto de “tasca” que se renueva acompañado por la música de una dj profesional, situada en las calles próximas a este barrio. Los felices años 20 llegan de la mano de  The Passenger (abajo derecha), un local que recrea todos los detalles de un vagón de tren que se puede disfrutar en cualquier momento del día. Con la ambientación de un típico bar de Brooklyn, Madklyn fusiona cócteles y música americana, así como un escenario donde se proponen actividades de cultura transgresora. Además, tampoco se pueden pasar por alto Palentino, Bambalinas Bar  (en los alrededores de Malasaña) o el Café Comercial.

 

Reinventarse o morir 

Hablar de Malasaña es hablar de cultura. Sus teatros viven una buena época gracias a que, en mayor o menor medida, han sabido reinventarse para conectar con el nuevo público que pasea por sus calles. El emblemático Teatro Maravillas (imagen derecha), en el número 6 de Manuela Malasaña, ha pasado por varias remodelaciones hasta ser una sala que conjuga los grandes éxitos de taquilla y los espectáculos infantiles. Algo diferente es la apuesta del Teatro Lara, que ha multiplicado su cartelera teatral y musical durante todos los días de la semana para atraer a jóvenes espectadores en busca de temas contemporáneos, en su mayoría comedias.

El humor es precisamente la seña de identidad del Teatro Alfil, en la Calle del Pez, ofreciendo monólogos y pequeñas obras que suelen funcionar por el boca a boca. Además, puedes tomarte algo mientras disfrutas de la función. Muy cerquita de allí, encontramos el Teatro Victoria. Su filosofía aboga por subir a las tablas textos clásicos y atemporales con una visión contemporánea. Aunque para contemporáneas, las programaciones de la Sala Tú y el Espacio Labruc, dos auténticos centros artísticos que incluyen programas de formación y un nuevo concepto de escenario, como el rompedor Microteatro por Dinero.

Música en el corazón

En una zona tan movida como Malasaña no podían faltar lugares en los que disfrutar de la mejor música del momento. La sala Taboó (imagen abajo) está situada en el espacio que en los 80 perteneció al Elígeme. Recién cumplidos los 10 años de vida, Bar&Co se ha hecho un hueco en la noche madrileña. Con una cuidada acústica, el local cuenta con dos escenarios, que además de acoger actuaciones en vivo, sirven para sesiones de DJ's. A pocos metros de distancia, en pleno corazón de esta emblemática zona de copas, encontramos también El perro de la parte de atrás del coche.

Aunque fuera de los límites de Malasaña, también encontramos a poca distancia cuatro salas con una importante programación. Al otro lado de la calle San Bernardo encontramos el Café La Palma y Siroco, mientras que en la calle Barceló, perpendicular a Fuencarral, tenemos el TClub, el Teatro Barceló y sala But, ubicados en el mismo edificio que antes ocupara Pachá Madrid.

Arte por los cuatro costados

Si por algo destaca esta zona del también conocido como barrio de Maravillas es por su ambiente alternativo, inquieto y urbano. Artísticamente, se podría definir como multidisciplinar. En sus calles y alrededores encontramos desde instalaciones museísticas de gran valor histórico hasta exhibiciones organizadas por los propios comerciantes de la zona.

Entre las primeras, destaca, junto al metro de Tribunal, el Museo de Historia de Madrid que, reabierto en diciembre de 2014, ocupa un inmueble del siglo XVIII que es de por sí un monumento artístico. Muy cerca, el Museo del Romanticismo nos acerca a la forma de vida, el arte y las costumbres del S. XIX. Y cruzando ya al otro lado de San Bernardo (vía en la que se puede contemplar el Palacio de Bauer, declarado Bien de Interés Cultural en 1972), encontramos el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, la  Biblioteca Histórica Universidad Complutense y el espacioso Centro Cultural Conde Duque, un reconvertido cuartel militar que además de exposiciones acoge otras muchas actividades culturales.

Al comienzo de la calle Fuencarral, el Espacio Fundación Telefónica, en el emblemático edificio de la Gran Vía construido entre 1926 y 1929, nos acerca a la nueva cultura del siglo XXI. Y en la calle Hortaleza, en el antiguo solar de las Escuelas Pias de San Antón, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid ofrece actividades relacionadas con la cultura, el arte, la sociedad y la arquitectura.

Además, las tendencias, los trabajos y creaciones de conocidos artistas y nuevos valores se muestran en galerías, como LaNew Gallery Sabrina Amrani, Espacio Valverde o en el Taller José Rincón, muy próximas a otras muchas de las zonas de Chueca y Conde Duque; en espacios heterogéneos, como La Pared de Enfrente, el semiabandonado  Pasaje Mutualidad, el Espacio cultural Nänai, el Espacio Mood o el Espacio Pozas Cruz Roja; y en los diversos locales que la Asociación de Comerciantes triBall dispone para ello en numerosas ocasiones.

Fecha de actualización: 08/01/2015