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Las Letras siempre estuvo de moda

Desde Atocha hasta la carrera de San Jerónimo, desde Carretas hasta el paseo del Prado y con el Triángulo del Arte en sus límites, el celebérrimo Barrio de las Letras de Madrid, que viene a corresponder al barrio Cortes, acoge una nutrida agenda de ocio en la que el clasicismo y las últimas tendencias se dan la mano: galerías de arte, librerías, platerías y anticuarios, tiendas de música o decoración, tranquilos cafés y coloridas terrazas, restaurantes de todo tipo o locales de música en vivo. Quien se acerque a este céntrico, castizo y vanguardista barrio sabrá a ciencia cierta por qué Madrid es cualquier cosa menos aburrida.

Entre la diversidad cultural, también hay que dejar sitio a la hora de comer, para ello esta zona de la capital acoge una gran variedad de restaurantes. Estado Puro es un bar de tapas, dirigido por el chef Paco Roncero, en el que se mezcla la gastronomía clásica con la innovación culinaria. Dentro del mismo estilo, Vi Cool intenta acercar a los madrileños y visitantes los aperitivos de Sergi Arola en un entorno distendido y con un precio más asequible que su restaurante de cabecera, Arola Gastro . Ganz Café fusiona la cocina española con ciertos toques de la francesa, mientras los clientes pueden disfrutar de exposiciones de arte que se renuevan cada mes. Dentro del espacio didáctico del mismo nombre, se encuentra  Ateneo (imagen centro) en el que se ofrece una propuesta de cocina tradicional española que engloba tapas, restaurante y coctelería, apto para cualquier hora del día.

En la calle santa María,  TriCiclo (arriba izquierda), es un restaurante tradicional con tintes vanguardistas, dirigido por tres cocineros y con un relación calidad-precio muy recomendables. El Barril de las Letras combina una cuidada decoración con una carta sencilla basada en la gastronomía castiza, tanto para degustar tapas como para un tipo de comida más formal, separadas en un piso del local cada una. En La Huerta de Tudela, los productos de la ribera navarra se asientan en el centro de la capital de la mano del cocinero Ricardo Gil. Sin abandonar la gastronomía del norte español, encontramos la Taberna Maceiras (arriba derecha), en plena calle Huertas, donde se ofrece una selección de cocina gallega. Por último, proponemos Zerain, una sidrería vasca que acoge todos los platos típicos de este tipo de locales, como el bacalao a la donostiarra.

Después de la cena, la oferta de ocio nocturno tiene en la calle Huertas su indiscutible eje central. En tan emblemática arteria madrileña podemos comenzar y terminar la noche, ya que contamos con locales de copas, discotecas, coctelerías o bares de tapas y vinos como La Lupe de Huertas, Trocha, La Platería del Museo, Tekoe, Miranda, La Fídula o Elhecho

En sus inmediaciones, el Independance Club (arriba a la derecha), frente a los cines Ideal, es un templo para los clubbers de orientación indie y ganas de divertirse. Grandiosas son sus noches temáticas, sus conciertos y los especiales de grandes bandas. En Cardamomo (arriba a la izquierda), el flamenqueo más cool tiene aquí su territorio propicio: interminables noches en las que el jolgorio se canta en castellano. Los amantes de la cerveza deben pasar por la plaza de Santa Ana, al menos una vez en la vida. Una vez allí, Naturbier se presenta como una opción más que aceptable: cerveza artesanal, elaborada a la vista en el propio local. La originalidad de este espacio reside en que los clientes pueden contemplar paso a paso la fabricación de esta bebida, mientras disfrutan de ella. La Boca Club, en Echegaray, una de las calles más golfas de la ciudad, ha basado su propuesta en la sencilla idea de aprovechar su pequeño espacio para realizar todo tipo de actividades relacionadas con el mundo de la cultura. Un piano de cola domina la estancia del Café Central (arriba en el centro), una sala de conciertos relajados con una programación variada, de nueve a once de la noche que cambia cada semana. Las actuaciones en directo son el plato fuerte del Café Jazz Populart, enmarcadas en un ambiente que recuerda a los locales donde se reunían los transgresores de la Ley Seca en los Estados Unidos de los años 20 y 30. Por último, en un tono similar, Casa Pueblo ofrece desde hace más de un siglo una atmósfera tranquila en la que tomarse un café o una copa, mientras se escucha jazz bien seleccionado.

Las artes escénicas también tienen un hueco en el emblemático Barrio de las Letras de Madrid. Sus calles han albergado históricamente importantes teatros que han concentrado la actividad cultural de la ciudad. El Teatro Español (foto de abajo), en la Plaza de Santa Ana, era un corral medieval donde se representaban pequeños espectáculos. Hoy en día, es un referente donde se puede disfrutar de directores y actores de prestigio. No muy lejos de allí, en la Carrera de San Jerónimo, el Teatro Reina Victoria lleva casi un siglo ofreciendo obras de todos los géneros.

Un clásico entre los clásicos que contrasta con el concepto rompedor de La Pensión de las Pulgas. En plena calle Huertas, esta casa ha sido remodelada para convertir sus habitaciones en escenarios íntimos donde transcurre una historia. La incertidumbre sobre el cierre del céntrico Teatro Calderón contrasta con la próxima reapertura del bello Teatro de la Comedia, que en septiembre de 2015 volverá a ser la sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico en el número 14 de la calle Príncipe.

Si queremos contemplar las principales colecciones artísticas que hay en Madrid, es imprescindible recorrer el conocido Triángulo del Arte, cuyos vértices, alrededor del Barrio de las Letras y en torno al eje del paseo del Prado, son las tres grandes pinacotecas de la ciudad: el  Prado, el  Thyssen-Bornemisza y el  Reina Sofía.

A mitad de camino entre estos tres grandes museos, nos topamos con dos rehabilitados y llamativos centros que han procurado mantener las fachadas de los pocos ejemplos que perduran de arquitectura industrial madrileña: CaixaForum, con su variada oferta cultural y expositiva, y la sede del laboratorio de cultura digital Medialab-Prado.

Llama la atención la densidad de galerías de arte y espacios para la creación que abren sus puertas al público en esta zona madrileña: Espacio Sin Título, Ponce + Robles, La Fábrica -especializada en fotografías y edición de libros-, Impact Hub Madrid, Cámara Oscura, My Name's Lolita Art, Blanca Soto, Magda Bellotti, The Goma, Leandro Navarro, Formato Cómodo, Paula Alonso... Asimismo, sus céntricas calles acogen las manifestaciones culturales de otros países en lugares como el Centro Ruso de Ciencia y Cultura y el Instituto de México, frente al Congreso de los Diputados.

Las tendencias y la tradición se mezclan en un barrio donde antiguos conventos, iglesias barrocas y hospitales han ido dejando paso a artistas y literatos. Durante el Siglo de Oro español, este fue el lugar escogido como residencia por nuestros grandes autores. Huella de aquello es la Casa Museo de Lope de Vega. El mismo Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, Monumento Histórico Nacional del siglo XVII, recuerda en una placa que allí fue enterrado Cervantes. Y no es casualidad que la Sociedad Cervantina tenga su actual sede en la calle Atocha, donde estuvo la imprenta de Juan de la Cuesta, en la que se hizo la edición príncipe de la primera parte de ‘Don Quijote de La Mancha’.

Como ejemplos arquitectónicos, destaca también la Real Academia de la Historia, declarada Monumento Nacional en 1945, y el Ateneo, dedicado desde 1820 a la difusión de las ciencias, las artes y las letras y catalogado como Bien de interés cultural, con categoría de Monumento.

El entorno cuenta, además, con numerosos comercios con encanto, bonitas librerías donde conseguir publicaciones agotadas, como la de Miguel Miranda, tiendas de antigüedades y de grabados, locales de manualidades y muchos otros negocios a los que merece la pena asomarse, por ejemplo, el primer sábado del mes, aprovechando el ‘Mercado de las Ranas’, una iniciativa de los comerciantes para abrir aún más sus establecimientos, sacando a la calle su oferta, al estilo del londinense Portobello Road o el parisino Mercado de las Pulgas. Y, aunque son muchos más los lugares que podríamos nombrar, vamos a finalizar este recorrido contemplando el famoso reloj de la Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol.

EL BARRIO

Autor: Guía del Ocio Fecha de actualización: 10/10/2014