Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

Mantener fuera del alcance de los niños

Pocas cosas infunden mayor terror al espectador que la mirada inerte y el rictus perturbador de un muñeco tras el que se esconde una historia macabra. James Wan, todo un experto en el arte de asustar con estas criaturas de madera, trapo o plástico, presentó en Expediente Warren: The Conjuring a Annabelle, miembro VIP de la juguetería de los horrores del séptimo arte. Tras el éxito de su spin off en solitario, la muñeca que convierte lo vintage en escalofríos vuelve a nuestras pantallas con Annabelle: Creation, película en la que conoceremos los orígenes de la criatura, creada por un artesano juguetero tras la muerte de su hija que, cuando un grupo de huérfanas y una monja lleguen a la casa, hará todo lo posible para convertir su vida en un infierno.

 

Con motivo de este estreno, recordamos en la galería sobre estas líneas otras malvadas marionetas con vida propia.

Chucky en Muñeco diabólico (1988), de Tom Holland

Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

 

"Hola, soy Chucky, y seré tu amigo hasta el fin". Lo que en casi cualquier contexto sería una ocurrencia más de cualquier fabricante de juguetes, en la saga Muñeco diabólico se convertía en una verdadera declaración de intenciones, sobre todo viniendo de un pequeño y pelirrojo homicida de juguete en cuyo interior se encuentra el espíritu de un sanguinario asesino en serie. Con una premisa tan demencial, el muñeco diabólico por excelencia se hizo su hueco en el Olimpo del cine de terror gracias a un negrísimo sentido del humor y a un repertorio de muertes tan variado como macabro. En 7 películas, que van desde lo abominable hasta lo "simpático", Chucky ha ido aumentando la familia con novia y descendencia incluida.

Jigsaw en Saw (2004), de James Wan

Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

 

No estaba poseído, no asesinaba por voluntad propia y tampoco estaba detrás de los crímenes que dieron origen al subgénero del torture porn, pero cuando la televisión se encendía, y esta marioneta pronunciaba aquello de "quiero jugar a un juego", la cosa nunca pintaba bien. Después de siete entregas, y con una octava a punto de llegar a la cartelera, Jigsaw (aunque no tiene un nombre específico, le llamamos así porque el personaje de Tobin Bell era el que manejaba los hilos) se ha convertido en uno de los muñecos más temidos del cine y, de paso, en todo un icono del terror y disfraz recurrente de fiestas de Halloweeen.

Annabelle en Expediente Warren: The Conjuring (2013), de James Wan y Annabelle (2014), de John R. Leonetti

Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

 

Entre todas las cosas que ponían los pelos de punta en la, a priori, idílica casa de la familia Perron, Annabelle ocupaba un lugar de excepción. Ni los experimentados en el mundo de lo paranormal Ed y Lorraine Warren pudieron evitar sentir terror por esta muñeca de ojos saltones y sonrisa maléfica que, cómo no, había sido un objeto codiciado por una más que turbia secta satánica. De secundaria de lujo en  Expediente Warren: The Conjuring pasó a protagonizar su propia aventura en solitario, donde hacía la vida imposible a un matrimonio que la próxima vez que se planteen regalar una muñeca a su hija, seguro que no optan por un modelo vintage y codiciado por los seguidores del maligno.

Los 101 de Mary Shaw en Silencio desde el mal (2007), de James Wan

Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

 

James Wan, además de ser un fantástico director, tiene una inquietante obsesión con los muñecos. Aunque sus creaciones más conocidas son Jigsaw o Annabelle, en Silencio desde el mal Wan se despachaba a gusto con todo un repertorio de marionetas creepy que a más de uno le han hecho pensarse dos veces entrar en una juguetería o ver un show de José Luis Moreno. Hasta 101 criaturas de madera que fueron enterradas junto una ventrílocua (ajusticiada de muy malas maneras, todo sea dicho) y que años después volverían a pasearse (y, de paso, asesinar) por un pequeño pueblo estadounidense. Wan se acerca, con más sombras que luces, al terror gótico en una película llena de sustos dignos de El Tren de la Bruja.

El payaso de Poltergeist (1982), de Tobe Hooper

Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

 

Por si el fácilmente impresionable hijo de los Freeling no tenía suficiente con una casa que se revelaba contra sus huéspedes y un árbol con las ramas un poco largas y bastante mala baba, ahí estaba el muñeco creepy de toda buena película de casas encantadas sentado en la silla frente a su cama, mirándole fijamente. Aunque siempre será mejor tener a esta combinación perfecta entre juguete del demonio y payaso inquietante ahí, quietecito, que verle menear los cascabeles y repartir abrazos demasiado efusivos.

Fats en Magic - El muñeco diabólico (1978), de Richard Attenborough

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Ni tan siquiera el mismísimo Hannibal Lecter se ha librado de que un muñeco con muy malas intenciones le complique la existencia. Anthony Hopkins protagonizaba esta rareza en la filmografía de Richard Attenborough como Corky, un mago que empieza a cosechar éxito en el momento que combina sus trucos con un show de ventriloquia. Pero su partenaire en el escenario, Fats, no está dispuesto a dejar que otros hablen por él, y se propondrá un cambio de roles en su relación profesional. Perturbador thriller psicológico en el que la integridad física del protagonista no es lo único que está en juego, también su vida sentimental.

Las marionetas de André Toulon en Puppet Master - La venganza de los muñecos (1989), de David Schmoeller

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En el podium de inconscientes del cine de terror, el titiritero Andre Toulon tiene un lugar destacado. A este "buen" hombre se le ocurrió la genial idea de usar un viejo rito egipcio para insuflar vida a sus muñecos. Una gran idea si quieres ganarte la vida sin dar un palo al agua, pero nefasta si tenemos en cuenta que las marionetas cobrarían vida con una desmedida sed de sangre y un inquietante movimiento en stop motion. Llegaríamos a sentir pena por el grupo de parapsicólogos que se meterían en esos pasillos oscuros y de ambiente malsano en la primera parte, y por cualquier espectador que se atreviera con las infames entregas sucesivas de una saga que nunca ha ocultado su naturaleza de carne de videoclub.

El Comando de Élite en Pequeños guerreros (1999), de Joe Dante

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¿Qué pasaría si el juguete de acción definitivo adquiriera conciencia propia? Joe Dante, experto en convertir un inocente regalo en una verdadera pesadilla, respondía a esta pregunta en esta cinta, comedia sci fi con una par de guiños al género de terror, en la que el Comando de Élite, un grupo de muñecos de última generación, se proponía desatar la Tercera Guerra Mundial en un pequeño barrio de clase media norteamericano. Una joven Kirsten Dunst y Gregory Smith intentarían detener a este grupo de mini terminators cuyo líder contaba con la voz del mismísimo Tommy Lee Jones.

Brahms en The Boy (2016), de William Brent Bell

Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

 

El primer día como niñera en Reino Unido siempre resulta inquietante, pero en el caso de Greta (Lauren Cohan) se vuelve aterrador cuando descubre que el supuesto niño al que va a cuidar es un muñeco de tamaño real y rostro bastante perturbador. Pero claro, si sólo fuera la réplica inanimada del fallecido hijo del matrimonio que la contrata, no haría falta que hubiera alguien vigilándole y, además, cumpliendo una serie de reglas a rajatabla. A medida que avanza este tenebroso film, y el body count empieza a acumular víctimas, Greta se dará cuenta de que cuando firmó el contrato quizá debería haber incluido una prima de peligrosidad.

Pinocho en La venganza de Pinocho (1996), de Kevin Tenney

Annabelle y otros muñecos diabólicos del cine

 

El muñeco con vida propia más famoso del mundo se pasaba de la raya en esta cinta de terror de serie B en la que mentir era la menos mala de las cosas que hacía. Este niño de madera terminaría siendo la única pertenencia de un psicópata, que cedería a su abogada antes de ir a la cárcel. La hija de ésta se encuentra con la criatura y la convierte en su amigo inseparable, una relación de amistad alrededor de la cual empezarán a suceder todo tipo de situaciones truculentas. La animación de este Pinocho diabólico dejaba mucho que desear, pero el diseño del personaje invitaba a preguntarse cómo al bueno de Gepetto se le ocurrió crear semejante engendro del mal.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 10/10/2017

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