10 tenebrosas historias que no podrás olvidar si paseas de noche por Madrid

Crímenes, leyendas y fantasmas en el centro de la capital que forman parte del legado más negro de la ciudad.

Por mucho que conozcas la ciudad, Madrid siempre sorprende. Las calles más concurridas del centro, esas por las que hemos pasado tantas veces seamos madrileños o turistas, esconden secretos de crímenes y almas en pena que perduran en el tiempo en forma de leyendas o testimonios documentados.

Creas o no en fantasmas, todas estas historias forman parte del imaginario colectivo de la capital y merece la pena conocerlas, sobre todo porque son apasionantes.

Dejamos a un lado los casos sobradamente conocidos del palacio de Linares, la casa de las Siete Chimeneas, el Museo Reina Sofía e, incluso, el Expediente Vallecas para centrarnos en relatos menos mediáticos que no podrás quitarte de la cabeza si paseas de noche por sus lugares de origen.

Te proponemos una ruta que puede hacerse a pie.

 

1. Los monjes de la estación de Tirso de Molina

En torno a los años 20, las obras de construcción de la estación de Metro de Tirso de Molina dejaron al descubierto restos óseos de monjes. Habían habitado el ya derribado convento de la Merced y nadie sabía qué hacer con ellos debido a su antigüedad, así que se decidió dejarlos depositados en las paredes de los andenes y taparlos con azulejos. Desde ese momento, hay quien dice que cuando llega la medianoche se pueden escuchar los aterradores gritos de los religiosos enterrados. Leyenda o realidad, los huesos siguen allí y se han convertido en uno de los secretos más curiosos que esconde la red subterránea.

Y hablando de leyendas… La leyenda urbana de la mujer muerta sujetada por dos hombres en un solitario vagón suele asociarse también a la estación de Tirso de Molina. Es normal teniendo en cuenta la cantidad de historias que nos han pasado en el Metro de noche.

 

2. Lamentos en la Plaza Mayor

Durante los siglos XVII y XVIII, la Plaza Mayor de Madrid fue el lugar elegido por la justicia de la época para ejecutar a los condenados a través de la horca, el hacha o el garrote vil. A raíz de los famosos incendios que asolaron sus casas en 1631 (y que los lugareños creyeron de origen demoníaco), comenzaron a escucharse lamentos nocturnos achacados al pasado tortuoso del lugar. Estos extraños sucesos tienen un nombre propio que ha llegado hasta nuestros días: Cirilo. Y es que se supone que el fantasma de uno de los primeros ejecutados en la plaza vaga de noche llorando por su inocencia.

Dicen que Cirilo solo puede verse bien entrada la madrugada, cruzando el empedrado o paseando por los soportales, así que si decides comerte un bocadillo de calamares a horas intempestivas, abre bien los ojos en busca de una sombra o quizá un haz de luz.

 

3. Las almas en pena del palacio de Cañete

En la época del Madrid de los Austrias, el marqués de Cañete caminaba cerca del palacio de su propiedad cuando fue asesinado a golpe de espada. Venía de visitar a Antonio Amada, un clérigo al que culparon de su muerte, ajusticiaron y cortaron la mano para colgarla del edificio con la idea de disuadir a futuros criminales. A partir de entonces, el espíritu del religioso se apareció a los vecinos para demostrar su inocencia, incluso el fantasma del marqués vagaba para que buscaran a su verdadero asesino. Nada cambió hasta que uno de los criados de Cañete confesó en su lecho de muerte: había matado a su señor por haber intentado conquistar a su esposa.

No se nos ocurre un lugar más propicio para encontrarse con un espectro nocturno que las callejuelas que rodean la plaza de la Villa de Madrid. Por lo pronto, el palacio de Cañete esconde, al menos, dos almas en pena en el número 69 de la calle Mayor.

 

4. El decapitado de San Ginés

Corría el año 1353 cuando unos ladrones entraron en la iglesia de San Ginés para robar sus riquezas. Tan entretenidos estaban en su empeño que no repararon en la presencia de un anciano que se encontraba rezando pero, al descubrirlo, le asesinaron con saña hasta separar la cabeza del cuerpo en medio de un mar de sangre. Días después, la pavorosa figura de un hombre decapitado comenzó a aparecer en el templo reclamando justicia y atemorizando a unos vecinos consternados por el crimen. Aunque el rey Pedro I ejecutó a los malhechores, las apariciones han continuado con la duda de si realmente eran esos los culpables.

Hoy en día, la iglesia sigue en el número 13 de la calle Arenal, a medio camino entre Ópera y Sol. Son muchos los madrileños y turistas que pasan por su puerta sin saber que hay mendigos que aseguran haber vivido sucesos extraños al caer la noche.

 

5. Enterrada viva en la plaza de Santo Domingo

Uno de nuestros miedos más irracionales se hizo realidad en el desaparecido convento de Santo Domingo, lugar donde ahora se encuentra la céntrica plaza del mismo nombre. A finales del siglo XV, María de Cárdenas era enterrada en la cripta reservada a los familiares del infante Don Juan de Castilla. Desde la misma noche del sepelio, las monjas que allí habitaban escucharon golpes y gritos desgarradores que relacionaron con el penar del alma de la difunta. Rezaron y rezaron hasta que cesaron los ruidos, pero cuando su viudo llegó a la ciudad para visitar la tumba de su esposa, encontró el cuerpo en el suelo con su mortaja destrozada. La habían enterrado viva.

Sí, efectivamente. La aterradora historia de la legendaria cataléptica tuvo lugar en la plaza de Santo Domingo, una zona de creciente ocio nocturno donde confluyen algunas de las calles más transitadas del centro y varios tours temáticos sobre fantasmas.

 

6. Los crímenes de la calle Antonio Grilo

La historia negra de Madrid pasa por lo que hoy se conoce como la calle Antonio Grilo. Se sabe que fue el escenario de un crimen en la vía pública, un asesinato por encargo y hasta una supuesta clínica de abortos clandestinos, pero aún hay más, de hecho la casa que está en su número 3 ha quedado marcada por el horror. El vestíbulo vio morir a un camisero en 1945 cuyo cadáver tenía un mechón de pelo en la mano. En un piso más arriba, una jovencísima madre soltera mató sádicamente a su bebé en 1964 para limpiar su deshonra y en el 3ºD un sastre asesinó en 1962 a su mujer y a sus cinco hijos con distintas armas, exhibiéndolos por la ventana y suicidándose después.

Ubicada entre San Bernardo y el Mercado de los Mostenses, esta calle podría pasar por otra de las zonas cool del barrio de Malasaña, pero lo cierto es que caminar cerca de su famoso portal hiela la sangre. Y más después de ver películas como Malasaña 32

 

7. La mujer asesinada en el Palacio de la Prensa

No hay que remontarse al Madrid más histórico para conocer qué suceso esconde el emblemático Palacio de la Prensa. En la década de los 80, concretamente el 1 de julio de 1987, el subcomisario Ángel Acero mataba a su mujer María Eulalia Morgado en el ascensor cuando subían al piso 14 para visitar a los padres de ella. Tres disparos alertaron a los vecinos, que vieron a un hombre bien vestido coger otro ascensor de bajada con la pistola aún humeante en la mano. Él se entregó en comisaría, pero los trabajadores del edificio llevan años percibiendo presencias extrañas y ruidos inexplicables como si alguien del más allá no estuviera en paz.

La prensa de la época calificó de "crimen pasional" lo que hoy llamaríamos "crimen machista" y las leyes de entonces no eran las de ahora. Quizá el espectro de una mujer clame justicia en ese cine de la Gran Vía por el que tantas veces has pasado.

 

8. Los fantasmas del Edificio Telefónica

En el número 28 de la Gran Vía madrileña, el Edificio Telefónica guarda sus propias historias de fantasmas. La más famosa es la de Goyito, aunque no podemos contártela porque nadie la sabe. Lo cierto es que los trabajadores han estado años asegurando ver la figura de un niño abriendo y cerrando puertas entre las plantas 9 y 13, un espíritu atrapado entre los muros que a veces aparece solo y otras acompañado de una mujer de la que sí conocemos algo más. Era telefonista, se llamaba Ana y había nacido en Bilbao. En 1934 saltó desde la séptima planta, dejando una escena dantesca en la calle que fue descrita con todo lujo de detalles por los reporteros de sucesos.

Seguro que has quedado en la esquina de este elegante edificio para ir de tiendas o has comprado comida callejera en plena madrugada, pero puede que no sepas que fue el primer rascacielos de España… y que no hay rascacielos sin fantasma.

 

9. La difunta de la iglesia de San José

Viajamos al siglo XIX para asistir a una fiesta de Carnaval en el teatro de los Caños del Peral (actual Teatro Real). Un diplomático extranjero se aparta del bullicio cuando cruza su mirada con una bella joven que porta un antifaz y una rosa blanca en la mano. El flechazo de ambos es instantáneo y caminan juntos por la ciudad hasta llegar a la iglesia de San José. Ella le invita a entrar y, aunque él no lo ve conveniente, accede. En el interior hay un féretro vacío custodiado por cirios y, cuando él dice que es hora de irse, ella confiesa que no puede porque mañana la enterrarán. El joven huye y al día siguiente regresa para comprobar que allí yace la difunta con una rosa marchita.

Aunque su fachada rojiza es llamativa, la iglesia de San José pasa muy desapercibida con el bullicio de la calle Alcalá. La leyenda que esconde es una de las más románticas y perturbadoras de la ciudad, ideal para revivir de noche si es que te atreves.

 

10. La monja blanca del Banco de España

Como ocurre con otros edificios del centro, el actual Banco de España se construyó sobre una iglesia que fue demolida a finales del siglo XIX. En los últimos años, varios trabajadores nocturnos (sobre todo limpiadoras) aseguran haber vivido en primera persona sucesos paranormales: movimientos bruscos de objetos, ruidos secos, susurros y esa sensación tan desasosegante de que hay alguien ahí. Lo más aterrador es que algunos testigos dicen haber visto a una monja de hábito blanco caminando por los pasillos de forma etérea, sobre todo en las zonas de archivo. Son tantos los testimonios, que hasta se han llegado a hacer grabaciones en busca de psicofonías.

Casualmente, el Banco de España está prácticamente enfrente del Palacio de Linares, el edificio con fantasmas más famoso de Madrid. Quién sabe, puede que en un paseo nocturno mires a las ventanas de uno y otro y veas algo más que una bonita arquitectura.

Autor: Guía del Ocio Fecha de actualización: 03/06/2020

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