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10 romances extremos del cine

Para celebrar San Valentín, recordamos algunas películas donde sus protagonistas se enamoran en el momento más inoportuno, justo ese en el que sus vidas (o las del planeta en general), corren serio peligro.

 

Con San Valentín a la vuelta de la esquina, el cine siempre es un seguro para una noche de amor y arrumacos. Sin embargo, no siempre es fácil ponerse de acuerdo. Mientras ella (o él) prefiere una comedia romántica como Perdiendo el este, él (o ella) es más partidario/a de algo con más acción al estilo de Alita: Ángel de combate. Si buscamos un punto intermedio, qué mejor que unir ambos mundos y disfrutar con uno de esos romances extremos que, de vez en cuando, se dan en el séptimo arte. En este reportaje repasamos algunas historias de amor que cambian el coqueteo en cafeterías y restaurantes o los paseos por el parque por besos a la luz de las explosiones y momentos de pasión con el miedo de que cualquier espía, psicópata, narcotraficante o villano de cómic aparezca para echarlo a perder.

Mentiras arriesgadas (1994), de James Cameron

10 romances extremos del cine

 

Él ( Arnold Schwarzenegger), un espía internacional especializado en volar cosas por los aires y bailar el tango con traficantes internacionales. Ella ( Jamie Lee Curtis), su esposa, la única mujer en la faz de la Tierra capaz de creerse que el siete veces Mr. Olympia viajaba por todo el país vendiendo ordenadores en lugar de repartiendo estopa a terroristas de la peor calaña. Sólo James Cameron es capaz de convertir una película menor en su filmografía en un clásico de culto que habla, con muy mala baba, de las relaciones matrimoniales y los esfuerzos de las parejas para reavivar la llama del amor. Pocas películas ofrecen momentos tan románticos (y extraños) como una declaración de amor a través del cristal de una sala de interrogatorios, un striptease de alto voltaje, una mirada apasionada sobre el techo de una limusina a punto de caerse de un puente o un beso bajo el fulgor de una explosión atómica.

Sr. y Sra. Smith (2005), de Doug Liman

10 romances extremos del cine

 

Ella ( Angelina Jolie), una implacable asesina internacional. Él ( Brad Pitt), lo mismo pero para una organización rival. Están casados, aunque ninguno de los dos conoce la verdadera profesión del otro hasta que reciben la misión de liquidarse mutuamente. Sorprendentemente, un matrimonio con síntomas de declive rejuvenecerá entre peligrosos y sensuales bailes o tiroteos domésticos que hacen que La guerra de los Rose parezca Esta casa es una ruina. Doug Liman dirige con oficio una cinta que, aunque sabe equilibrar las dosis de acción y comedia romántica, pasará a la posteridad más por la rumorología que por su calidad cinematográfica. Eso sí, la química y la tensión sexual que acabó traspasando el celuloide y dando vida a Brangelina está fuera de toda duda.

Instinto básico (1992), de Paul Verhoeven

10 romances extremos del cine

 

Ella ( Sharon Stone), una escritora siempre a la caza de inspiración para sus novelas de truculentos asesinatos. Él ( Michael Douglas), un policía recién desintoxicado que encontrará una nueva adicción en esta mujer fatal, algo más que sospechosa de llevar hasta lo literal aquella frase de "hay amores que matan". Con su genialidad habitual, Paul Verhoeven se graduaba cum laude en el thriller erótico en esta cinta donde hay más pasión desbordada que un romance convencional, aunque no es difícil vislumbrar que en esos tórridos encuentros entre el detective y la protagonista del cruce de piernas más famoso de todos los tiempos había algo más que sexo salvaje y la inquietante amenaza de un picahielos debajo de la cama.

Batman vuelve (1992), de Tim Burton

10 romances extremos del cine

 

Él ( Michael Keaton), un multimillonario huérfano que, por las noches, se viste de murciélago para limpiar las calles de Gotham de escoria criminal. Ella ( Michelle Pfeiffer), una humilde secretaria que, por estar en el lugar más inadecuado en el momento más inoportuno, termina empujada por una ventana y, tras resucitar, convertida en una psicótica antiheroína obsesionada con los gatos y la venganza. Tim Burton dirigía una de las grandes películas de superhéroes y, posiblemente, al mejor Batman que se ha visto en la gran pantalla, entre atinadas reflexiones sobre la marginalidad y la manipulación de las masas. Batman vuelve ofrecía uno de los romances más fascinantes de un género que por aquel entonces todavía estaba en pañales. Cuando comparten planos, tanto Keaton (el Bruce Wayne más atribulado de siempre) como Pfeiffer son pura dinamita, protagonizando un intenso baile de máscaras (literal y figuradamente) que acaba como las grandes historias de amor: en tragedia.

Casino Royale (2006), de Martin Campbell

10 romances extremos del cine

 

Él ( Daniel Craig), el espía más famoso y mujeriego del mundo. Ella ( Eva Green), una agente del tesoro y la única que ha conseguido llegar hasta su corazón. Como en la mayoría de grandes romances del séptimo arte, cuando se conocen el uno no soporta al otro, hasta que poco a poco las circunstancias que les unen terminan por hacer que surja la chispa. En el caso de esta magistral entrega de 007 dirigida por Martin Campbell, el romance se va fraguando entre peleas a muerte con terroristas internacionales, partidas de poker donde está en juego algo más que las fichas de la mesa y duchas (vestidos) para limpiarse la sangre de las manos. Resulta imposible no sucumbir al encanto de Vesper, sin duda una de las "chicas Bond" más tridimensionales y fascinantes de la longeva franquicia.

Piratas del Caribe (2003 - 2007), de Gore Verbinski

10 romances extremos del cine

 

Ella ( Keira Knightley), la hija del gobernador que años atrás le salvó la vida. Él ( Orlando Bloom), el humilde aprendiz de herrero que, aunque está enamorado de ella, no se atreve a dar el paso por la diferencia de clases. Por suerte, sus caminos se unirían para no volver a separarse cuando conocieran al legendario pirata Jack Sparrow, que les arrastraría, durante tres entregas, a todo tipo de aventuras protagonizadas por corsarios fantasma, monstruos de las profundidades y maldiciones de ultramar. Mientras sobrevivían a espectaculares abordajes y acrobáticas huidas de peligros diversos, surgió finalmente el amor entre estos dos personajes que protagonizaron una de las bodas más agitadas del cine reciente: la que se celebró entre explosiones de bolas de cañón, peleas a muerte y barcos desintegrándose.

Escuadrón suicida (2016), de David Ayer

10 romances extremos del cine

 

Él ( Jared Leto), Príncipe Payaso del Crimen, un psicópata tan inteligente como desquiciado con un don único para manipular las mentes y provocar el caos. Ella ( Margot Robbie), su psiquiatra en Arkham, que no tardaría en sucumbir a sus particulares armas de seducción. De los romances más delirantes que se han visto últimamente en la gran pantalla, las pocas escenas en las que Escuadrón Suicida exploraba la complicada y caótica relación entre el Joker y Harley Quinn se convertían en lo poco destacado de una película decepcionante y fallida. Tras ver cómo son capaces de matar (literalmente) el uno por el otro o lanzarse de cabeza a un tanque de ácido desde una altura considerable sólo por amor, uno se da cuenta de lo mucho que se quieren.

Speed (1994), de Jan de Bont

10 romances extremos del cine

 

Él ( Keanu Reeves), un policía de Los Ángeles que sigue la pista de un peligroso terrorista. Ella ( Sandra Bullock), una joven a la que han retirado el carnet de conducir, pero que se ve capacitada para ponerse al volante de un autobús que, si baja de 80 km/h, explota. Reeves y una Bullock que se daba a conocer con esta cinta aprovechaban (o descubrían) su talento para el cine romántico y derrochaban química (la propia actriz admite que tuvo un flechazo con Keanu) mientras intentaban no morir a bordo del desbocado vehículo. Sin ellos, Speed posiblemente hubiera sido una cinta más en la estantería de cualquier videoclub de los 90 en lugar del clásico del cine de acción que es hoy en día. Recomendamos no ver su secuela, porque además de destruir sin piedad la magia de esta bonita y trepidante historia de amor, es absolutamente catastrófica.

Desperado (1995), de Robert Rodríguez

10 romances extremos del cine

 

Él ( Antonio Banderas), un misterioso mariachi que recorre México para vengarse del narco que asesinó a su amante y le hirió la mano para que nunca más volviera a tocar la guitarra (lo que, sin embargo, no le impide empuñar la pistola y volar las cabezas de cuantos maleantes encuentra a su paso). Ella ( Salma Hayek), una encantadora propietaria de un café-librería en un pequeño pueblo dominado por, curiosamente, el traficante en cuestión. Con más pirotecnia que fondo dramático, Robert Rodríguez escribía una segunda entrega/inicio de El Mariachi y situaba en el centro de la (endeble) trama un romance apasionado entre Banderas y Hayek, a la postre los actores hispanos más cotizados de Hollywood, en el que saltaban chispas, pero también silbaban balas y explotaban granadas, misiles y vehículos de todo tipo.

Lazos ardientes (1996), de Lana y Lilly Wachowski

10 romances extremos del cine

 

Ella (Gina Gershon), una expresidiaria que, tras cinco años en la cárcel, decide iniciar una nueva vida y mudarse a un edificio donde trabajará como fontanera y manitas. Ella (Jennifer Tilly), la mujer de un contable de la mafia que se vestirá de femme fatale para robar a su marido un maletín repleto de dinero. La fama les llegó con Matrix, pero las hermanas Wachowski firmaban en Lazos ardientes una ópera prima magistral; un neo noir, ahora clásico de culto, donde la atracción entre estas dos mujeres es el motor de una trama que rebosa tensión, erotismo y peligro. Ojo a la interpretaciones de Gershon y Tilly (sin duda, las mejores de su carrera), que demostraron que, además de iconos eróticos de los 90, eran dos actrices mucho mejores de lo que dicen sus filmografías.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 13/02/2019