10 películas que se rieron del nazismo

Recordamos algunos films que convirtieron la sátira y el humor en la mejor arma contra el horror y la barbarie.

 

Durante los años de la II Guerra Mundial (donde fue utilizado como eficaz herramienta propagandística), las décadas de los 60, 70 y 80 (como reclamo del desenfadado cine trash), e incluso en nuestros días, el séptimo arte ha sabido convertir algo tan dramático como los horrores del nazismo en fuente de todo tipo de parodias que, con mayor o menor acidez, criticaron a través de la risa el racismo, la intolerancia y la barbarie. Casi 80 años separan a El gran dictador de Charles Chaplin del Jojo Rabbit de Taika Waititi, el último en ponerse en la piel de un Adolf Hitler que, como amigo imaginario del joven protagonista de esta irreverente comedia, es uno de los más idiotas jamás vistos en la gran pantalla. Con motivo de este estreno, repasamos otras películas que convirtieron al dictador y sus esvásticas en objeto de mofa.

El gran dictador (1940), de Charles Chaplin

10 películas que se rieron del nazismo

 

En una de sus interpretaciones más icónicas, Charles Chaplin (también director, guionista, productor y compositor de este film) hacía doblete y se convertía, por un lado, en un humilde barbero judío y, por el otro, en Adenoid Hynkel, un dictador fascista y racista que culpaba al pueblo hebreo de los males de su país y se preparaba para conquistar el mundo. Era 1940 y, aunque EE.UU. todavía no había entrado en la II Guerra Mundial, Chaplin ya lideraba la vanguardia propagandística con este histórico y satírico alegato contra el nazismo y el clima de antisemitismo e intolerancia que también se respiraba a su lado del Atlántico. El humanismo, muy por encima de su valor humorístico, de El gran dictador la convirtió en la película más trascendental (que no la mejor) de la filmografía de un Chaplin que admitió en sus memorias que, de haber sabido todo lo que ocurría en los campos de exterminio, nunca se habría atrevido a hacerla.

Los productores (1967), de Mel Brooks

10 películas que se rieron del nazismo

 

Mel Brooks, uno de los grandes genios de la comedia americana de todos los tiempos, escribía (ganó el Oscar a Mejor guion original por ello) y debutaba como director con este mítico musical que luego tendría su versión en Broadway con récord de Tonys. Los protagonistas eran Max Byalistock (Zero Mostel) y Leo Bloom (Gene Wilder), dos productores teatrales en bancarrota que decidían sacar provecho de sus constantes fracasos artísticos y estafar a unas ancianas. Para asegurarse de que su plan funcionaba, creaban la producción más ofensiva y cutre de la historia: Primavera para Hitler, una carta de amor al dictador repleta de estereotipos e interpretaciones sobreactuadas que, como era de esperar, terminaba siendo un éxito. Con un humor repleto de sarcasmo e ironía, la película homenajeaba al mundo del teatro, a la vez que se reía de la ridícula parafernalia y el culto al líder en los años del Tercer Reich. En 2005 tendría un mediocre remake protagonizado por Nathan Lane, Matthew Broderick, Uma Thurman y Will Ferrell.

Ha vuelto (2015), de David Wnendt

10 películas que se rieron del nazismo

 

Con la perspectiva que da el tiempo, el cine alemán se ha atrevido en los últimos años a romper tabúes, convertir la vergüenza nacional en comedia y reírse del nazismo. Lo hizo Dani Levy en 2007 con Mein Führer, una sátira sobre un Adolf Hitler en horas bajas que, guiado por Goebbels (el gran cerebro en la sombra), debía recobrar el vigor de antaño para proclamar uno de sus discursos incendiarios. En el colmo de la contradicción, quien se encargaría de llevar a buen puerto este cometido sería su antiguo profesor de interpretación: un judío del campo de concentración de Sachsenhausen. Más recientemente, Ha vuelto (falso documental de David Wnendt) llevaba al mismísimo führer a la Alemania de 2014, que intentaba comprender desde su obsoleta mentalidad nazi.

Top Secret (1984), de Jim Abrams, David Zucker y Jerry Zucker

10 películas que se rieron del nazismo

 

Dos años después de su debut con Aterriza como puedas, el trío de oro de las spoof movies (Jim Abrams y los hermanos Jerry y David Zucker) se atrevieron a parodiar las películas de espías en una Alemania bajo los coletazos de la II Guerra Mundial. El protagonista de la cinta era Nick Rivers ( Val Kilmer), un Elvis Presley de saldo que, en su gira por Europa, se convertía en héroe accidental de la Resistencia para rescatar a un científico secuestrado. En este completo delirio, la película se reía hasta del rigor histórico, mostrando una Alemania ya dividida en cuyo lado oriental parecían gobernar todavía los nazis, villanos tan irascibles y malvados, como imbéciles. Para la historia queda el memorable cameo del gran Peter Cushing en una escena rodada completamente al revés.

Ser o no ser (1942), de Ernst Lubitsch

10 películas que se rieron del nazismo

 

En 1942, la maquinaria de propaganda contra el Tercer Reich ya funcionaba a pleno rendimiento en EE.UU., y Hollywood era su punta de lanza. Ernst Lubitsch, otra leyenda del séptimo arte, firmaba la que, junto a El gran dictador, fue la gran parodia del nazismo en aquellos tiempos. En este caso, la historia estaba protagonizada por una compañía teatral polaca que, justo antes de estrenar una sátira sobre la Gestapo, ve cómo su país es invadido por las tropas de Hitler. Para conseguir escapar, se harían pasar por soldados alemanes en una trama de espionaje repleta de divertidos enredos. Como curiosidad, fue la última película de Carole Lombard, muerta en un accidente aéreo, por lo que hubo que eliminar una premonitoria frase de la película en la que decía "¿qué puede pasar en un avión?". En 1983 Mel Brooks protagonizaría un exitoso remake.

Malditos bastardos (2009), de Quentin Tarantino

10 películas que se rieron del nazismo

 

En Malditos bastardos, Quentin Tarantino dirigía su ojo cinéfilo hacia el cine bélico de los 60 y 70 y lo mezclaba con el spaguetti western. A partir de ahí, componía una vitriólica sátira repleta de ironía, sarcasmo y humor negro con el séptimo arte y la propaganda como telón de fondo. Por ella desfilaban un buen número de personajes, entre lo caricaturesco y lo patético, donde destacaba el Hans Landa de Christoph Waltz, un refinado oficial nazi capaz de inspirar verdadero miedo en su primera aparición (una de las mejores secuencias de lo que va de siglo XX), y, después, alcanzar altas cotas de ridículo. La sangrienta pirotecnia final, al más puro estilo tarantiniano, certifica la farsa con una catártica revisión histórica.

Zombis nazis (2009), de Tommy Wirkola

10 películas que se rieron del nazismo

 

En pleno revival del cine de zombis, Tommy Wirkola se llevó a un grupo de adolescentes a pasar un fin de semana de nieve, alcohol y desenfreno que, como suele ocurrir en la mayoría de películas de terror de serie B, terminaba con huidas desesperadas, sangre y un considerable reguero de cadáveres. Sin embargo, los muertos vivientes de esta cinta, camino ya del clásico de culto, no eran personas normales, sino un grupo de soldados nazis caídos en combate. Con grandes dosis de humor negro, autoparodia y gore, Zombis nazis se reía de este grupo de la Einsatzgruppen que, además del instinto homicida, conservaban un racismo recalcitrante. Su éxito inesperado dio lugar a una secuela aún más delirante.

La vida es bella (1997), de Roberto Benigni

10 películas que se rieron del nazismo

 

Aunque no fue tan bien recibida por la crítica como por el público, esta cinta escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni se ha convertido con el tiempo en una de las imprescindibles de la década de los 90. Entre el drama, el romance y la comedia, Benigni nos contaba la historia de un librero, enviado junto a su mujer y su hijo a un campo de concentración, que se esforzaba, hasta límites insospechados, por convencer al pequeño de que todos los horrores que estaban experimentando eran parte de un juego demasiado real. Con grandes dosis de emotividad, La vida es bella conseguía encontrar la imaginación y el humor en un lugar donde sólo había sitio para la muerte y el dolor.

Iron Sky (2012), de Timo Vuorensola

10 películas que se rieron del nazismo

 

Entre los 60, 70 y 80, la nazisploitation dio lugar a toda una serie de películas de ciencia ficción o terror de exiguo presupuesto que convertían a Hitler y sus seguidores en protagonistas de todo tipo de delirantes historias. De todas ellas nos quedamos con They Saved Hitler´s Brain, monumento al cine cutre donde un grupo de científicos consiguen conservar la cabeza, cerebro y conciencia del führer en lo más recóndito de Sudamérica. Más recientes son Ellos robaron la picha de Hitler (cine trash de factura española que convierte el miembro viril del dictador en mcguffin de un científico alemán, skinheads malagueños y una sociedad secreta de amazonas) y Iron Sky, surrealista y desenfadada parodia espacial donde lo que queda del Tercer Reich se refugia en la cara oculta de la luna para, setenta años después, consumar su plan de dominación global.

Indiana Jones y la última cruzada (1989), de Steven Spielberg

10 películas que se rieron del nazismo

 

Lejos del dramatismo con el que abordó la II Guerra Mundial y el Holocausto en La lista de Schindler, Steven Spielberg convirtió a los nazis en los perfectos villanos con los que Indiana Jones ( Harrison Ford) tenía que disputarse las grandes reliquias de la Historia. Además de ambiciosos, implacables y con pocos escrúpulos a la hora de liquidar a cualquiera que se interpusiera en sus planes, la saga del cazatesoros por antonomasia regalaba unas cuantas escenas en las que los soldados del führer quedaban en ridículo. Especialmente memorable es el momento de Indiana Jones y la última cruzada donde el mismísimo Adolf Hitler se encuentra cara a cara con Indi en plena quema de libros y, en lugar de reconocer el manuscrito que tiene entre manos, le firma un autógrafo.

Autor: Juanjo Velasco Fecha de actualización: 15/01/2020

Por la situación actual, algunos eventos, salas y establecimientos pueden estar cancelados, cerrados o con restricciones de acceso y horario.