10 deportes inmortalizados en el cine

Los partidos, competiciones o combates más vibrantes del séptimo arte.

Individuos o equipos de toda clase de deportes han dado vida a la trillada historia de la Cenicienta, la del eterno perdedor que con tesón, coraje, determinación y el apoyo de sus compañeros, puede alcanzar, no sin complicaciones, la gloria. Los grandes ideales del juego han sido una constante del cine deportivo, habitualmente historias de esfuerzo y superación. También existen exponentes en los que cualquier disciplina es excusa para comedias, romances, o intensos dramas que esconden una dura crítica a la mediatización y comercialización del deporte. Entre esta última categoría se podría incluir  Borg vs. McEnroebiopic donde  Shia Labeouf y Sverrir Gudnason escenifican una de las grandes rivalidades de la historia del tenis, que tuvo su punto álgido en las pistas de Wimbledon.

 

Con motivo de este estreno, repasamos en la galería sobre estas líneas 10 películas que intentaron capturar el espíritu o el lado oscuro del deporte.

Rocky (1976), de John G. Avildsen

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Resulta difícil encontrar otra disciplina capaz de discutirle al boxeo el título de deporte cinematográfico por excelencia. Dentro y alrededor de las cuerdas de un cuadrilátero hemos visto todo tipo de historias, desde la enrevesada conspiración de Ojos de serpiente hasta los combates contra los golpes de la vida de Jake LaMotta ( Robert DeNiro) en Toro salvaje o Maggie Fitzgerald ( Hilary Swank) en Million dollar baby. De entre todas ellas, es la historia del entrañable, y casi analfabeto, Rocky Balboa, y su enfrentamiento contra el millonario e invencible Apollo Creed la que ha quedado grabada en lo más profundo de la cultura colectiva. 3 Oscars (entre ellos, el de Mejor película) de 10 nominaciones encumbraron a Sylvester Stallone, actor, guionista y emblema de una saga de 7 películas (la última, la encomiable Creed), y convirtieron a Rocky en paradigma del subgénero deportivo, en el que entre la épica del esfuerzo, del no rendirse nunca, y la edulcorada sensiblería se convertían a perdedores empedernidos en gloriosos campeones.

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Evasión o victoria (1981), de John Huston

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El deporte rey no ha gozado de grandes momentos en el séptimo arte. Una de las grandes salvedades es Evasión o victoria, en la que con el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial el realizador John Huston se basaba en una historia real para producir este clásico del género deportivo, en el que reúne grandes estrellas del cine como Michael Caine, Sylvester Stallone o Max Von Sydow, con grandes del balompié como el brasileño Pelé, para participar en un partido de fútbol contra la selección nacional de la Alemania nazi. Historia de superación y coraje que sentó los mimbres del, todavía falto de más referentes, cine futbolístico. Además, el fútbol ha dado juego para todo tipo de propuestas, entre las que destaca la demencial y tremendamente disfrutable Shaolin Soccer, donde un equipo de fútbol formado por monjes Shaolin demostrarán sus habilidades con las artes marciales unificadas con el esférico, golpes increíbles y saltos impresionantes que despertarían la envidia de Oliver y Benji.

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Carros de fuego (1981), de Hugh Hudson

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Uno de los clásicos del cine deportivo es Carros de fuego, película que consiguió 7 nominaciones al Oscar y 4 estatuillas, entre ellas las de Mejor película y Mejor banda sonora para el inolvidable clásico de Vangelis. Este film cuenta la historia de dos atletas británicos, uno de origen judío y otro cristiano, que se preparan para participar en las carreras de las olimpiadas de París en 1924. Drama de superación de los que han hecho grande este género, gracias a la incansable rivalidad entre sus protagonistas y su lucha constante por conseguir ganar la medalla de Oro, el realizador Hugh Hudson (Greystoke. La leyenda de Tarzán) se basó en la historia real vivida por dos atletas ingleses durante su preparación y participación en las olimpiadas parisinas. Curioso el paralelismo entre la película y los Juegos de Moscú, celebrados un año antes del estreno de la cinta, que dio lugar a otra gran rivalidad entre corredores británicos, en este caso Sebastian Coe y Steve Ovett.

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Teen Wolf (1985), de Rod Daniel

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Al igual que el fútbol, el baloncesto está necesitado de valiosos referentes cinematográficos. Películas como Los blancos no la saben meter o Una tribu en la cancha son sólo dos de las muchas que se perdieron en el olvido. Sin embargo, eso no quita que el baloncesto haya servido como excusa para cintas tremendamente disfrutables. Una de ellas era Teen Wolf, en la que el joven Scott Howard, un adolescente poco popular en su instituto, se transformaba de manera increíble en hombre lobo mientras jugaba un partido de baloncesto. A partir de ese momento se convertirá en el lobo más querido por sus compañeros. Rod Daniel dio pie a una comedia con este deporte de equipo para fusionar al mítico hombre lobo y sus habilidades en la figura de un adolescente con las hormonas alteradas y su ansia de encajar en el mundo. Michael J Fox volvía a las clases, aunque en este caso no para viajar en el tiempo, sino para vérselas con un problema de licantropía. Con el parquet, la pelota y las canastas por medio también pudimos ver en Space Jam cómo el conejo Bugs Bunny y sus amigos se lanzaban a la cancha junto al célebre Michael Jordan para salvar el mundo de los Looney Toons de un grupo de alienígenas que, cameos de por medio, robaban las habilidades baloncestisticas de las estrellas de la NBA.

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Tin cup (1996), de Ron Shelton

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El realizador y guionista Ron Shelton, especialista en ambientar comedias románticas entorno a deportes como el baseball (Los búfalos de Durham, por la que obtuvo una nominación al Oscar), el baloncesto (Los blancos no la saben meter) o el boxeo (Jugando a tope), escribía y dirigía un romance deportivo donde Roy McAvoy ( Kevin Costner) es una vieja gloria del golf venida a menos que vive en una caravana y para mantenerse se dedica a dar clases de este juego. En poco tiempo recibirá dos propuestas que le harán subir su nivel económico: una la de la hermosa Molly Griswold (René Russo) para que le enseñe a jugar, y otra del novio de ésta y antiguo rival en los hoyos David Simms (Don Jonhson) para que sea su caddie. Por supuesto, la cosa terminará en triángulo amoroso (lo mejor de la película sin duda) y con Costner y Johnson disputándose el título de campeón golfístico en un emocionante clímax final.

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Un domingo cualquiera (1999), de Oliver Stone

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A pesar de ser un deporte de escasa repercusión más allá del territorio yankee, el fútbol americano ha escrito algunas de las páginas más destacadas del cine deportivo. Ejemplo perfecto del espíritu de superación inmanente al género, películas como Titanes, Friday Night Lights (ésta también en formato de serie televisiva) o The Blind Side (Oscar para Sandra Bullock) reflejaban equipos de perdedores que, unidos, afrontaban los obstáculos y salían victoriosos. Exactamente todo lo contrario de Un domingo cualquiera, otra de las obras infravaloradas del siempre controvertido Oliver Stone, que nos llevaba hasta la oscura trastienda de uno de los deportes más mediatizados del planeta. Con un montaje frenético de más de dos horas y media, Stone hablaba del poder de las televisiones, la opinión pública y el marketing sobre el juego y en última consecuencia, la propia salud de sus deportistas, juguetes rotos cuyos bolsillos llenos de dólares les llevan a una espiral autodestructiva de derroche y desenfreno. Al Pacino dirigía, en un papel hecho a la medida de su característica verborrea, a un equipo en horas bajas en el que su gran estrella ( Dennis Quaid), en el ocaso de su carrera, se negaba a dar el relevo a un joven, prometedor y bocazas quarterback ( Jamie Foxx). Cameron Díaz, implacable dueña del equipo, sobresalía por encima de un repartazo en el que también encontramos a James Woods, Lauren Holly o Aaron Eckhart.

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Invictus (2009), de Clint Eastwood

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En sus primeros años como presidente, el gran objetivo de Nelson Mandela tras abolir el apartheid sudafricano fue el de recuperar la unidad y reconciliar a la minoría blanca con la mayoría negra del país. Y qué mejor para ello que unirlos a todos bajo una camiseta, la de su selección nacional de rugby, que en 1995 intentaría conseguir, sin ser ni tan siquiera una de las favoritas, ganar la copa mundial que se celebraba en Sudáfrica. Esta historia de superación y buenos sentimientos era el caldo de cultivo perfecto para una película clásica de deportes. Y eso es precisamente lo que Clint Eastwood nos dió, una cinta académica, impecable en su factura, que por su excesiva corrección carecía del gancho de las grandes obras del maestro californiano, más interesado en rendir homenaje a Mandela y resaltar la interpretación de su gran amigo Morgan Freeman que en la propia historia. Sin embargo, el encomiable trabajo tanto de Freeman como de Matt Damon (ambos premiados con una nominación al Oscar) y el oficio de Eastwood tras la cámara la convierten en un biopic deportivo imprescindible.

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Golpe de efecto (2012), de Robert Lorenz

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Gus Lobel es un viejo cazatalentos del mundo del baseball que , a punto de jubilarse, realiza su último viaje junto con su hija para encontrar a un nuevo portento con el bate llamado Gentry.  Esta excursión, a parte de servir como nexo para restaurar la relación entre padre e hija, también será una reivindicación de que a pesar de la edad y los achaques que tiene, aún sigue con sus habilidades intactas para desempeñar su trabajo. Robert Lorenz daba el salto a la gran pantalla y dirigía al célebre Clint Eastwood, al que ha ayudado en muchas de sus producciones como J. Edgar, Mystic River o  El francotirador, en esta película sobre el oscuro trabajo de los cazatalentos de ese deporte tan americano que es el baseball, figuras siempre en movimiento, alejada de los focos, que invierten su tiempo y vida en la búsqueda de las estrellas del mañana. A pesar de su exceso de sentimentalismo, la presencia de Eastwood como protagonista y su química con Amy Adams la convierten en una buena opción para adentrarnos en este deporte.

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Foxcatcher (2014), de Bennett Miller

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Justo después de Moneyball. Rompiendo las reglas, otro exponente de género deportivo, Bennett Miller firmó Foxcatcher, su último y mejor trabajo, en el que contaba la verdadera historia de los medallistas olímpicos Mark ( Channing Tatum) y David Schultz ( Mark Ruffalo), y su extraña relación con el multimillonario John du Pont ( Steve Carell), que les patrocinó y reunió para crear una especie de Dream Team de lucha de cara a los Juegos de Seúl 1988. En esta película, Miller se alejaba del contenido meramente deportivo de la historia para ahondar en el juego psicológico entre el manipulador du Pont (soberbio Carell) y el influenciable Mark Schultz, personajes ambos que, cada uno a su manera, buscan el reconocimiento de sus familias que, como toda buena estirpe americana, rinde culto al éxito. Asimismo, esta cinta nominada a 5 Oscars ahondaba en las inseguridades de las estrellas del deporte que, una vez alcanzada la cima de sus carreras, afrontan el mayor de los retos: estar siempre a la altura de las expectativas.

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Red Army (2014), de Gabe Polsky

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Otro de esos deportes minoritarios en nuestro país, el hockey sobre hielo, (cuyo único exponente cinematográfico reseñable por nuestras fronteras sería la saga de Disney Somos los mejores), adquiere relevancia más allá de los patines, el disco y sus pequeñas porterías en Red Army. Este magnífico documental de Gabe Polsky en el que el legendario Slava Fetisov, defensa y capitán de, posiblemente, el mejor equipo de la historia de este deporte (el mítico Ejército Rojo de la URSS) relata los años dorados de la formación, convertida en una de las mejores armas de propaganda soviética durante la Guerra Fría. Héroe nacional y, posteriormente, tildado de enemigo del país por sus ideas aperturistas, el relato de Fetisov, además de recordar a un equipo deportivo inigualable, reflexiona sobre la intrincada relación entre deporte y política en un periodo histórico que abarca desde los últimos años de la Guerra Fría hasta la llegada de la Perestroika.

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Autor: Juanjo Velasco y Jorge Castro Fecha de actualización: 18/05/2018